martes, 5 de febrero de 2008

La higiene íntima durante el embarazo

En el momento en que una mujer detecta que está embarazada debe ser mucho más cuidadosa con la higiene íntima. Son muchas las mujeres que no dan importancia a las pequeñas infecciones íntimas, pues las consideran pasajeras, pero la realidad es que una infección vaginal puede repercutir en el embarazo. En el primer trimestre coincidiendo con el periodo de formación del feto una infección vaginal puede llegar a provocar malformaciones como sífilis congénita, varicela o herpes.

Además, puede provocar un parto prematuro. Un estudio realizado entre 100 mujeres con amenaza de parto prematuro y a otro grupo de 134 gestantes que acudieron al servicio de Ginecología por otra causa no infecciosa, con 26 y 36 semanas de embarazo, respectivamente, detectó que 74% de las mujeres que estaban a punto de parir prematuramente padecían vaginosis, con más de dos bacterias.

Una de las causas más comunes por las que se infecta la vagina es la falta o el inadecuado aseo genital. Para la higiene íntima es aconsejable utilizar jabones líquidos suaves que incorporen árbol de té o simplemente agua o tomillo o bicarbonato. No se aconsejan los lavados vaginales (lavarse por dentro), ya que la vagina se limpia sola y este tipo de productos facilitan la alteración de la flora vaginal y consiguientemente la infección vaginal.

La infección vaginal se considera un síndrome por las alteraciones de la flora bacteriana. Algunos síntomas que delatan una infección vaginal son el picor vulvar, a veces hinchazón y enrojecimiento de los genitales, un flujo alterado en cantidad o consistencia, a veces más compacto, y en ocasiones mal olor. La infección vaginal más habitual son las candidas vaginales, también llamadas hongos.

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