Sus distintas aplicaciones cosméticas y las múltiples propiedades regeneradoras que los expertos atribuyen al Aloe Vera convierten a esta "planta milagrosa" en una aliada inestimable de cara al verano. No es casual por ello que a esta planta también se la conozca como "la medicina del desierto". Le explicamos por qué.
De todas las especies vegetales conocidas pocas reúnen las propiedades curativas del Aloe Vera. Esa es, al menos, una de las conclusiones a las que la comunidad científica ha llegado tras años de investigaciones. La otra es que el Aloe Vera es una asombrosa mezcla de antibiótico, astringente, agente coagulante, inhibidor del dolor y estimulante del crecimiento de los tejidos. Todo esto en una sola planta que posee más de 200 componentes fundamentales para el organismo humano y se ha contrastado que revitaliza la piel y acelera los procesos de reproducción de células nuevas, cicatrización y eliminación de células muertas. Por eso el Aloe Vera se ha ganado apelativos como los de "planta milagrosa", "medicina del desierto" o "planta de primeros auxilios".
LA PLANTA MILAGROSA
Por su rápida efectividad y fácil aplicación, el Aloe Vera es conocida como la "planta de primeros auxilios", indicada para tratar quemaduras de cualquier tipo, cortes y heridas, para detener hemorragias o prevenir infecciones.
También se ha usado con éxito en el tratamiento de cicatrices, herpes, psoriasis, eczemas, acné e, incluso, se recurre a ella para curar heridas del cuero cabelludo ya que además de cicatrizar las heridas y evitar la caída del cabello le añade brillo, riqueza y manejabilidad.
Pero además de esas propiedades desinfectantes, astringentes, antibióticas y regeneradoras el Aloe Vera genera ácido salicílico -de efecto analgésico- por lo que es utilizada para tratar todo tipo de afecciones o patologías que produzcan dolor moderado.
El Aloe Vera es también tónico, purgante, estimulante de la formación y secreción de bilis y ayuda a eliminar los parásitos intestinales por lo que se convierte en un gran aliado de nuestro sistema digestivo en los días en los que comemos en exceso. Además, estimula el apetito, facilita la digestión y reduce los molestos gases. Y en dosis altas tiene efecto laxante.
Se ha comprobado además que mejora la función hepática, aumenta las defensas (refuerza el sistema inmune), interviene en la formación de proteínas, previene y controla la propagación de ciertas formas cancerígenas, neutraliza el efecto de las toxinas microbianas y resulta un excelente reconstituyente merced al gran caudal de nutrientes que aporta al organismo.
NO ABUSE
Eso sí, el Aloe Vera no es una panacea y aunque sus efectos beneficiosos son innumerables hay que hacer un uso responsable. Por ejemplo, si lo consume en forma de bebida la dosis diaria recomendada es de 20-25 mililitros antes de cada comida y nunca debe exceder el litro al día. Si consumiera más de esa cantidad podría, por ejemplo, sufrir una leve congestión del bajo vientre o aumentar la intensidad de la hemorragia menstrual. Sólo hay una contraindicación absoluta: no la use si está embarazada o en el periodo de lactancia porque su efecto depurativo y desintoxicante puede provocar abortos y su efecto laxante producir diarreas en el lactante.
Por otro lado, los enfermos cardíacos o renales deben tomarlo con precaución. La misma que han de tener los diabéticos pues se ha descubierto que en algunas personas el hecho de tomar Aloe Vera puede aumentar la cantidad de insulina producida por el cuerpo.
Pese a estas consecuencias no deseadas causadas por su abuso lo cierto es que no se han descrito efectos secundarios ni contraindicaciones cuando se utiliza adecuadamente. Eso sí, es aconsejable realizar una pequeña prueba para verificar que su uso no provocará reacciones adversas: basta con poner un poco de la planta (en forma de gel, crema, hoja, etc.) tras la oreja o en la parte anterior del codo. Si pasados 2 o 3 minutos se produce rojez, picor o escozor esa persona no deberá utilizar ningún producto que contenga Aloe Vera.
MÚLTIPLES USOS
Sin embargo, evitar el uso de Aloe Vera es hoy ciertamente complicado dado el creciente número de productos -sobre todo cosméticos- que lo incluyen en su composición. De hecho, se comercializa ya -en estado puro o mezclado con otras substancias- en forma de champú, crema, gel, pasta dentífrica, spray, jugo, zumo, jarabe...
También puede comprar hojas frescas en cualquier herbolario pues se conservan sin problema en la nevera durante dos o tres semanas si las guarda en un recipiente hermético y al abrigo de la luz y la humedad.
En suma, no estaría de más que incluyera algún producto que contenga Aloe Vera en el botiquín que vaya a llevarse a su lugar de vacaciones este verano. Por si acaso.
martes, 19 de febrero de 2008
ALOE VERA: UN FANTÁSTICO REGALO DE LA NATURALEZA
Etiquetas: Piel
INFILTRACIONES DÉRMICAS: RESTAURACIÓN FACIAL SIN CIRUGÍA
Implantada mediante una jeringuilla de aguja muy fina, la infiltración es un método no quirúrgico y prácticamente indoloro de gran eficacia a la hora de rejuvenecer nuestro rostro. Una técnica que permite rellenar las arrugas o matizar las imperfecciones faciales sin tener que someterse a intervenciones quirúrgicas de mayor envergadura ni modificar nuestros hábitos de vida.
La clave del éxito de este tratamiento de restauración facial sin cirugía parece estar en la nueva generación de productos dermatológicos sin riesgo de alergias que, implantados bajo la piel, consiguen rellenar las arrugas y surcos, aumentar el volumen de los labios y corregir las pequeñas cicatrices en sólo dos sesiones de pocos minutos cada una realizadas sin anestesia. Y sin tener que alterar nuestra vida normal. Hemos hablado sobre ello con el doctor Vicente del Pino, cirujano plástico y director médico de la Clínica Serrano 76 de Madrid, quien nos ha dado las claves del éxito de la llamada "intervención del mediodía" que cada vez es más solicitada -si bien por motivos diferentes- por personas de todas las edades.
LA INTERVENCIÓN DEL MEDIODÍA
"Aproximadamente el 60% de las personas que se someten a este tratamiento de relleno facial -nos diría el doctor- son personas -hombres y mujeres- de más de 35 años que quieren rejuvenecer pero sin pasar por el quirófano. Es toda una nueva filosofía".
Como nos explicaría el doctor Del Pino, en los últimos años se ha venido observando una tendencia en el campo de la estética y es que las personas prefieren hacerse pequeñas intervenciones e ir mitigando las huellas del paso de los años para no llegar a tener que someterse a tratamientos más agresivos como el lifting.
"Es algo así -continua Del Pino- como 'embellece con el tiempo. No te hagas viejo y trates de reparar los daños sino prevé el envejecimiento'".
Y a esta nueva filosofía se apuntan personas mayores de 35 años que quieren eliminar determinadas arrugas pero también jóvenes de hasta 25 que, sobre todo, acuden a su clínica para aumentar el volumen de sus labios. Por lo general, y según su experiencia, la gente más joven -de entre 20 y 30 años- desea mayor volumen de labios o rellenar las pequeñas cicatrices del acné. A partir de los 35 lo que más se demanda es el relleno de los surcos y de las arrugas profundas. "En todos los casos el resultado es que la gente dice que te ve mejor pero no sabe por qué. Es decir que, bien hecho, el relleno facial o el aumento de labios no se debe notar porque da unos resultados estéticos, normales, naturales".
Y todo en sólo dos sesiones -una de aplicación de la infiltración y otra de retoque- de pocos minutos cada una. Precisamente por la rapidez de su aplicación este tratamiento se conoce como "intervención del mediodía" ya que no altera en absoluto la vida normal de la persona que se somete a ella. Simplemente, la persona en cuestión llega a la clínica, se le infiltra la cantidad determinada en las zonas que se vayan a tratar y ya puede volver a sus ocupaciones habituales. Las infiltraciones carecen de las complicaciones y riesgos que se pueden asociar a una cirugía y no provocan ningún efecto secundario más allá de una ligera hinchazón que desaparece a los pocos minutos.
CERCO A LAS ARRUGAS
Las infiltraciones están indicadas especialmente para el relleno de surcos y arrugas y la corrección de pequeñas cicatrices en la piel del rostro como consecuencia de traumatismos o de huellas dejadas por el acné. Principalmente se usan para rellenar el rictus nasogeniano que va de la nariz a la comisura de los labios aunque también es útil para tratar algunas arrugas del entrecejo. "Eso sí -reconoce Del Pino- con las patas de gallo los resultados no son demasiado buenos ya que se trata de arrugas muy superficiales y existe riesgo de que el producto infiltrado pueda apreciarse a simple vista o blanquee la zona. Para las patas de gallo se recomiendan otros tratamientos."
En cuanto a los materiales empleados para hacer el relleno dérmico, hasta ahora se usaba colágeno de origen bovino y ácido hialurónico, un producto de síntesis creado en el laboratorio. El problema es que estas sustancias duraban muy poco -apenas unos meses- lo que obligaba a realizar retoques frecuentes. Otra nueva generación de productos llegó a conseguir una duración de tres años pero, al final, el implante era reabsorbido por el organismo. "Lo último y más duradero es el gel Aquamid, que contiene un 2,5% de poliacrilamida reticulada y un 97,5% de agua apirogénica y que es el que yo utilizo - apostilla del Pino-. Con él, los resultados están garantizados durante al menos cinco años".
Caber añadir que las investigaciones toxicológicas y clínicas realizadas han demostrado que se trata de un gel atóxico, estable y no reabsorbible. "Esta sustancia -nos explica Del Pino- añade volumen a la piel o a los labios y restablece los contornos según el grado de corrección deseado. Se administra de forma subcutánea con una aguja fina y se convierte en una parte estable del tejido conjuntivo de la zona tratada. Por eso el organismo no lo reabsorbe".
A continuación nos explicaría que la inyección de gel puede hacerse bajo anestesia local aunque para la corrección de arrugas y pliegues no es necesaria porque la intervención es prácticamente indolora. El gel se inyecta de forma retrógrada en el tejido subcutáneo y se va retirando la aguja a medida que se va dispensando dicha sustancia. Tras la inyección basta dar un ligero masaje para garantizar su correcta distribución. Este proceso apenas dura unos minutos. Pasados treinta días de esta primera sesión se cita al paciente para una segunda en la que se revisa su estado general y se le hace, si fuera necesario, algún retoque. Según Del Pino, el procedimiento lógico y recomendable a la hora de hacerse infiltraciones para el relleno dérmico se resume en cinco pasos: corrección del entrecejo, aumento de los pómulos, aumento del mentón, corrección de las comisuras e infracomisuras bucales y mejoría de la turgencia y/o espesor labial. "Siguiendo este procedimiento -apostilla- se logra mejorar la estética del rostro pero sin hacer cambios radicales".
ETERNAMENTE JÓVENES
"Lo cierto -continuaría diciéndonos- es que el relleno dérmico da resultados espectaculares a la hora de eliminar las arrugas del entrecejo y de las comisuras bucales pero lo ideal es asociarlo a los otros dos tratamientos de rejuvenecimiento facial sin cirugía que son el botox -único tratamiento efectivo para las patas de gallo- y el láser de erbio, que es ideal para la reestructuración de la piel. Pero junto a esto, lo último es un tratamiento norteamericano que se llama "Ial System".
Con él se hace una infiltración de ácido hialurónico mediante técnicas de mesoterapia facial y sesiones de peeling. Lo que se completa el abanico de los tratamientos no quirúrgicos para tener una piel joven y bella".
En resumen, los tratamientos de restauración facial sin cirugía parecen ser la apuesta de futuro en el campo de la estética y su desarrollo y perfeccionamiento será un arma más en la lucha contra las imperfecciones y las huellas que en nuestra piel deja el paso del tiempo.
Etiquetas: Piel
ACNÉ: EL PRECIO DE LA JUVENTUD
La aparición del acné sigue constituyendo un acontecimiento importante en la vida de muchos adolescentes. Pues bien, tanto si es una de sus inocentes víctimas como si el acné ha persistido en su cara a pesar del paso de los años no se angustie: la moderna dermatología ofrece hoy una gran variedad de tratamientos para mejorar el aspecto del rostro. Y con un poco de constancia puede lograr resolver el problema.
El acné juvenil es una de las causas más frecuentes de consulta dermatológica por lo que es evidente que su aparición provoca un impacto notable en la vida de muchos adolescentes. Entre las mujeres, el acné suele ser de aparición más temprana y menor severidad y duración. Lo contrario que en los varones a quienes, por regla general, se les presenta el problema más tarde -entre los 14 y 15 años- con una intensidad entre moderada y severa que viene a durarles entre 4 y 7 años. Claro que es común que se presenten variaciones en la evolución del proceso en ambos sexos. Lo más importante, en todo caso, es que el acné no deje cicatrices permanentes y no afecte al normal desenvolvimiento social y escolar del joven.
FALSOS MITOS
El acné juvenil no es más que el resultado de la acción de determinadas hormonas que, a nivel del folículo pilo-sebáceo o poro, inician o aumentan su producción debido al comienzo de la pubertad y que aparecen acompañadas del desarrollo de los caracteres sexuales propios del individuo. Aumento de producción hormonal que, contra lo que muchos piensan aún, se produce autónomamente sin que exista relación directa con la dieta o con la producción de sebo. El resultado es un cutis graso, en algunos casos con obstrucción del conducto y la aparición de las clásicas espinillas, nódulos y quistes (barros inflamados).
Hay muchas creencias sin fundamento en lo que se refiere al acné. En primer lugar, y aunque todavía haya quien crea lo contrario, no está demostrado que determinados alimentos provoquen su aparición. La prueba es que quien come de todo no tiene necesariamente la piel más grasa. Por eso evitar los alimentos presuntamente "culpables" como el chocolate, los fritos y los embutidos no garantiza que el acné no aparezca.
En segundo lugar, no existe ninguna forma segura de reventar los granos. Los dermatólogos se muestran firmes al respecto: ¡las manos quietas! Estrujar un simple granito hace que aflore más suciedad y se incremente el riesgo de marcas posteriores.
En tercer lugar, conviene insistir en que el sexo no es culpable del acné: la actividad sexual (incluida la masturbación o la abstinencia) no tiene repercusión alguna sobre los granos. Por último, sepa que una piel limpia no impide la aparición del acné. La bacteria que puede crear el grano se encuentra bajo la piel. Por otra parte, restregar ésta con fuerza tampoco va a evitar la obturación del poro pues ello no se debe a la suciedad sino a la acumulación de grasa y células de piel muertas. Lo que, en cualquier caso, no implica que no se deba limpiar diariamente la piel con agua y un jabón adecuado.
APRENDE A AYUDARLES
El acné suele ser uno de los primeros signos visibles de la llegada de la pubertad. Y desde que hace su aparición se convierte en un tema de conversación recurrente entre nuestros hijos. Pues bien, los expertos sostienen que hay ciertos comportamientos de los padres que consiguen que los chicos se sientan mejor cuando tienen acné. En primer lugar, no trivialice la preocupación que éste les causa con expresiones como "No es para tanto" o "Tus amigos están peor que tú". A ellos ese problema les angustia y lo mejor es ayudarles visitando al dermatólogo. Además, es importante explicarles que no han hecho nada malo que cause el acné. Deben entender que no se trata de una enfermedad sino de un cambio fisiológico similar otros que ocurren en su cuerpo a medida que crecen.
A menudo los padres caen también en el error de presionar a sus hijos negativamente: "¿Por qué no te pusiste la crema?". En su lugar, debemos intentar animarlos con expresiones estimulantes del tipo "Se nota un gran cambio desde que usas ese nuevo producto". Son pequeños detalles pero el adolescente agradecerá que nos acerquemos a su problema de forma respetuosa y optimista, sin dramatizar pero tampoco negándoles la importancia que para ellos tiene.
EVOLUCIÓN Y TRATAMIENTO
Podemos distinguir varias fases en la evolución del acné. En la primera el folículo está sano y sólo se observan el poro, el vello y las glándulas sebáceas. En una segunda etapa, el sebo y las bacterias inflaman el folículo y desde fuera se ve un "punto blanco" característico. En la tercera, al abrirse, el comedón o espinilla se forma un "punto negro"; mientras, las bacterias crecen. Por último, el comedón se convierte en una pústula. Y si se rompen las paredes la infección ataca a los tejidos más próximos.
En cuanto al tratamiento, éste variará en función del tipo de acné. El acné juvenil leve debe ser tratado solamente con productos tópicos. Basta lograr una buena limpieza de la piel usando jabones antisépticos, antigrasa o exfoliantes (tipo scrub).
Si el acné es más virulento se deben aplicar soluciones astringentes con antibióticos (transparentes) y recurrir a una medicación que aumente la permeabilidad del poro; por ejemplo, a base de peróxido de benzoilo o, mejor, con ácidos grasos suaves derivados de la vitamina A o ácidos frutales como los glicólicos o azeláico. Y sólo si procediese -eso debe decidirlo siempre el especialista-, tomar antibióticos.
En todo caso, cuando el acné es severo se debe realizar la limpieza frecuente con jabones antisépticos tipo Hibiscrub o que contengan ácido salicílico, azufre o resorcina. Las soluciones hidroalcohólicas con antibióticos -como la eritromicina o la clindamicina- se aplicarán entonces de dos a tres veces al día; o bien compuestos en gel neutro que combinen antibióticos con peróxido de benzoilo, ácido retinoico o glicólico. También es eficaz el uso de cremas con ácido azeláico.
Por último, decir que en el caso de acné conglobata -el que evoluciona hacia lesiones quísticas intercomunicadas- tenemos la opción de un tratamiento oral con vitamina A ácida evaluando periódicamente el funcionamiento hepático y hematológico, y seguir una dieta baja en grasas ya que el medicamento puede alterar los niveles de triglicéridos en sangre. El tratamiento tiene una duración de cuatro a seis meses e implica algunos inconvenientes como sequedad de las mucosas, principalmente ojos, nariz y labios, aumento de la sensibilidad al sol y cierto decaimiento físico. A pesar de los efectos secundarios, este medicamento disminuye la probabilidad de recaída y dará como resultado una piel más suave con cicatrices menos notorias.
PEELINGS Y CUIDADOS FACIALES
Los peelings químicos consisten en la aplicación de unas sustancias líquidas que producen una quemadura en la piel que puede ser leve, moderada o profunda. Se trata de un método que permite eliminar las células muertas superficiales, regular el trabajo de las glándulas sebáceas y mejorar la distribución del colágeno en la dermis. El resultado final es la disminución de las marcas y manchas. En cuanto a la efectividad y duración de la mejoría depende del producto utilizado.
Ahora bien, si el cuidado personal de la piel no le ayuda y el acné es grave debe consultar a su médico para que le recete algunos medicamentos. Y si le produce cicatrices permanentes recurrir a la cirugía plástica para suavizar la piel.
OTRAS SOLUCIONES
Existen, en todo caso, otras posibilidades naturales y más aconsejables para tratar las infecciones de la piel. Una de ellas es la utilización de una planta milenaria bien conocida por los científicos, el Aloe Vera o Sábila, cuyas hojas se utilizan hace tiempo para cicatrizar heridas profundas y que actualmente se comienza a usar en cosmética en pequeñas dosis.
De hecho, en la mayoría de los casos tratados con Aloe vera el acné desaparece antes de un mes obteniéndose resultados muy buenos incluso en los problemas más agudos ya que regenera la piel hasta conseguir eliminar por completo los granos.
En cuanto al jabones, recuerde que los antibacterianos no resultan muy efectivos y que los abrasivos pueden secar las lesiones pero también irritar la piel.
En cambio, las compresas de agua caliente ayudan a ablandar las paredes de los granos y barros haciendo mas fácil su extracción natural. El médico puede enseñar al paciente o a los familiares cómo eliminar cuidadosamente los comedones una o dos veces a la semana.
Como norma general, para evitar que la piel esté grasa hay que limpiarse dos veces al día con un jabón medicinal adecuado.
Etiquetas: Piel
RENOVACIÓN CELULAR: EL SECRETO DE UNA PIEL BELLA
La eliminación controlada de la capa más superficial de la piel se ha convertido en el sistema más utilizado para eliminar arrugas finas, manchas y otras ligeras imperfecciones así como para obtener una mejor "calidad de piel" en cualquier época del año. Esa exfoliación de las células muertas de la epidermis que da paso a una piel renovada, más bella, más tersa y homogénea se consigue mediante distintas técnicas de peeling. Otra técnica, el Resurfacing con láser, logra además estimular la producción del colágeno y elastina con resultados estéticos espectaculares. Le contamos en qué consisten.
El término inglés peeling -que se puede traducir como exfoliar o pelar- se utiliza para describir un procedimiento que puede ser mecánico o químico y puede complementarse con un tratamiento posterior con algún tipo de láser. En todo caso, el objetivo que se persigue es -según el doctor José Manuel Arévalo, del madrileño Centro de Cirugía Estética Serrano 76- "eliminar mediante distintas técnicas, mecánicas o químicas las células muertas que quedan en la superficie de la epidermis para proporcionar a la piel un aspecto más joven".
Y en eso, precisamente, consiste un peeling mecánico o microdermoabrasión. Se realiza sin necesidad de anestesia aplicando sobre el rostro una especie de lápiz que deposita sobre la piel cristales de aluminio. Estos cristales van poco a poco levantando y retirando las células muertas de la superficie de la piel tratada. Normalmente se combina con lo que se llama peeling químico que emplea determinadas sustancias -ácido glicólico, ácido láctico, ácido tricloroacético o ácido salicílico, dependiendo del problema concreto que se vaya a tratar- para provocar abrasiones controladas en la parte más superficial de la piel. De esa forma se induce una posterior renovación cutánea.
RESURFACING: PIEL NUEVA
Sobre la técnica láser conocida como Resurfacing hablamos con la doctora Mónica Morís, especialista en láser del Centro Médico Menorca de Madrid. "El resurfacing se hace con láser -se utilizan los de CO2 y el Erbio YAG- y sirve para tratar cicatrices post-acné consiguiendo hasta un 40% de mejoría así como para tratar pieles muy arrugadas, muy envejecidas".
Nos explicaría luego la doctora que los resultados que se obtienen con esta técnica son espectaculares. El secreto del éxito del resurfacing reside en el hecho de que, al mismo tiempo, logra dos efectos. Por un lado, exfolia la epidermis y, por el otro, a nivel de la dermis estimula la formación de colágeno y elastina.
Para someterse al láser conviene no tomar el sol los días previos a la intervención y se aconseja aplicarse una crema despigmentante que evitará que surjan hiperpigmentaciones tras la aplicación del láser.
La intervención -que se hace bajo anestesia local y sedación- consiste en uno o varios barridos del láser por las zonas de la cara que se quieren tratar. Es decir, que la persona tratada tendrá una epidermis nueva y la generación a nivel más profundo de colágeno y fibroblastos dará a la piel un aspecto más terso.
Aunque con el perfeccionamiento de la tecnología cada vez son más los tipos de piel que pueden someterse a estos tratamientos, los doctores Arévalo y Morís aconsejan especial prudencia a las personas de piel oscura, a las que tengan problemas de cicatrización y, en general, a las personas con determinadas patologías de base.
También ambos coincidirían en señalar que, aunque el Resurfacing no es un procedimiento muy molesto en sí mismo, tiene un postoperatorio no demasiado agradable. De hecho, es normal que se produzca inflamación de la zona tratada y que el médico aconseje no salir de casa durante los primeros días. Pasados los primeros diez días ya será posible salir a la calle pero siempre con la protección de una crema con factor 60. A los tres meses -en ocasiones antes, dependiendo de la "calidad de piel" del paciente- desaparece el tono rosado de la zona intervenida pero hasta los seis meses no se podrá hacer una valoración exacta del resultado.
Además, hay que tener en cuenta que estos son mejores a medida que pasa el tiempo y que se deben en realidad a esa estimulación que ha producido el láser en la dermis.
CONSEJO PROFESIONAL
La indicación del tratamiento a seguir debe dejarse, en todo caso, en manos de profesionales tanto si se va a hacer un peeling como si se decide por hacerse un resurfacing. Sepa que, en el caso del peeling, para lograr el resultado deseado pueden ser necesarias varias sesiones que se pueden repetir incluso cada quince días.
En cuanto al resurfacing ha de tener en cuenta que se trata de una técnica que requiere de anestesia local y sedación. En este caso, por la profundidad del tratamiento, la recuperación completa no se produce hasta pasadas varias semanas -o meses- y debe evitarse la exposición al sol para no correr el riesgo de que aparezcan manchas.
Sólo el experto podrá informarnos de las características precisas de nuestra piel y de la posible presencia en ella de irregularidades o factores que desaconsejen la intervención con láser. Pero si nos da luz verde, con unos mínimos inconvenientes y una leve inflamación que desaparece con rapidez podremos pronto comprobar que la nueva piel surge más suave, más fresca y las arrugas han disminuido notablemente o, incluso, desaparecido.
Etiquetas: Piel
PROTEGERSE DEL SOL ES HOY OBLIGATORIO
Conseguir un bronceado sin peligro está hoy al alcance de cualquiera pero a pesar de ello son muchas aún las personas que se exponen al sol sin tomar las precauciones necesarias. Más de las tres cuartas partes de la población se protege insuficientemente del sol. Y broncearse de manera irresponsable, además de envejecer la piel, puede causar graves problemas de salud.
En el 2001 los expertos en meteorología, con ocasión del Día Internacional para la Protección de la Capa de Ozono, alertaron sobre la preocupante situación de la misma ya que prosigue su deterioro. Deterioro que podría alcanzar su máximo histórico precisamente en el año 2002.
Y esa disminución de la protección natural contra los rayos ultravioletas del sol y su potencial cancerígeno ha puesto a los dermatólogos en situación de alerta. Tomar este año el sol sin protegerse implica alto riesgo.
LOS PELIGROS DEL BRONCEADO
Según la secretaria general de la Sociedad Española de Dermatología, Aurora Guerra, en Estados Unidos se han triplicado los casos de cáncer de piel desde que en la década de los 80 comenzó a conocerse la situación de la capa de ozono. Y aunque en España no disponemos todavía de estadística oficial alguna sobre las personas afectadas se puede asegurar que los casos continúan aumentando.
El cáncer de piel se produce a largo plazo cuando el sistema de defensa que la misma posee contra los rayos ultravioletas alcanza su tope de acumulación. Un tipo de cáncer que se ha visto favorecido no sólo por la disminución de la capa de ozono sino también por el aumento a la exposición solar que la moda del bronceado impuso en la década de los 70.
Ante lo que los dermatólogos insisten hoy en la importancia de aumentar las medidas de protección solar mediante la aplicación diaria de cremas en las zonas más expuestas: manos y cara. Medidas especialmente indicadas en las personas de piel fotosensible (rubios y pelirrojos) y en los niños por su delicada piel. "La principal medida de protección -recuerda Aurora Guerra- es evitar el sol, caminando por la sombra, algo sencillo que normalmente olvidamos". Piénsese que una exposición continuada al sol puede provocar manchas en la piel, lesiones oculares, quemaduras, erupciones, melanomas y, en los casos más extremos, cáncer de piel.
Además, la irradiación solar se acumula: el ADN humano posee "memoria" y no olvida las horas de sol a la que nos hemos sometido desde la infancia por lo que el problema de salud puede surgir en la edad adulta. Entre los cánceres de piel actuales el 80% está relacionado con el sol y las personas que sufrieron quemaduras por esa causa en la infancia tienen mayor riesgo de padecer melanoma en el futuro.
Pero sin llegar a sufrir problemas tan serios, tomar el sol en exceso y sin las debidas precauciones provoca un prematuro envejecimiento de la piel conocido como "fotoenvejecimiento", cuya incidencia es mayor cada día.
El fotoenvejecimiento es independiente de la edad y el sexo aunque las que más acuden al dermatólogo por ese motivo son las mujeres de mediana edad que abusaron del sol durante su adolescencia y que ahora se enfrentan a un rostro prematuramente envejecido, reseco y arrugado.
Pues bien, entre los tratamientos que se ofrecen para paliar esos efectos antiestéticos los más efectivos son las técnicas con láser y los peeling químicos profundos pero todos ellos son agresivos y el paciente deberá soportar durante varios días que su piel se vea enrojecida e hinchada. Y no podrá, bajo ningún concepto, exponerla al sol.
PREVENIR ES SENCILLO
En suma, es fundamental no exponerse al sol sin utilizar un factor de protección 15 o 20 aun cuando algunos apuestan por elevarlo incluso hasta el 35. No obstante, recuerde que el fotoprotector sirve únicamente para prevenir y no para permitirnos estar más tiempo al sol.
La crema ha de aplicarse con generosidad media hora antes, teniendo la piel seca y extendiéndola por todo el cuerpo con especial atención a zonas como el empeine, las orejas o las calvas que suelen ser las que primero se queman. Siendo recomendable aplicarla cada dos horas. Y si piensa que eso es un engorro tal vez le estimule saber que el uso de protectores solares con factor superior a 15 reduce el riesgo de cáncer en un 78%.
Pero, sobre todo, evite la exposición durante las horas centrales del día (de 12 a 16 horas) y controle el tiempo que permanece bajo el sol. Y no se le ocurra comenzar con exposiciones de más de 10 minutos el primer día auque luego vaya aumentándolas progresivamente hasta un máximo de dos horas.
Tras una jornada de playa es recomendable que proporcione a su cuerpo algunos cuidados especiales. Comenzando por una ducha de agua tibia o fría que apague la sed de la piel para aplicar después una capa generosa de crema hidratante o after-sun, rica en sustancias calmantes y refrescantes. Luego, si nota su piel aún seca o estirada aplíquese tras la ducha, con la piel todavía mojada, una capa de aceite corporal; y si han salido rojeces y la piel tira o escuece, productos con aloe vera ya que poseen propiedades calmantes de gran eficacia.
NIÑOS: CUIDADOS ESPECIALES
Con los niños las medidas preventivas deben ser aún más rigurosas. Según el pediatra Cipriano Canosa, entre un 2 y un 5% de los infantes que toman el sol en la playa durante el verano sufre quemaduras de segundo grado que pueden ir acompañadas de fiebre, náuseas, eritema generalizado e insomnio.
Es importante asimismo que los niños menores de seis meses no tomen el sol de forma directa y, en caso de ir a la playa, permanezcan poco tiempo y protegidos en todo momento por una crema de alta protección, sombrero, bajo una sombrilla y con la cabeza humedecida (pero no por agua de mar).
Respecto a los niños mayores de seis meses, el doctor Canosa indica que "los rubios y muy blancos deben protegerse más siendo recomendable un factor de protección de 20 o 30, cubrirse la cabeza con un sombrero de alas y no ponerse demasiado cerca de las olas porque el reflejo del sol aumenta la posibilidad de insolación". Como regla general, hasta los tres años -en que la piel es más sensible- todos deberán ir protegidos con gorros, camisetas y gafas de sol además de darles abundante agua para que no se deshidraten.
Por supuesto, el uso abundante de agua se hace extensivo a la población adulta. Exponernos a los rayos solares aumenta el sudor con la consiguiente pérdida de líquido y sales minerales. No espere pues a tener sed para beber ya que eso será signo de que está comenzando a deshidratarse.
ALIMENTOS PARA ESTAR MORENOS
Conseguir un bronceado bonito y seguro no sólo depende de las cremas protectoras. La alimentación también puede convertirse en un aliado frente al sol y una dieta adecuada puede aumentar los efectos de los productos cosméticos.
Los rayos solares generan radicales libres que oxidan la piel y la envejecen prematuramente.
Por ese motivo los alimentos ricos en antioxidantes naturales deben primar en la dieta durante los meses de calor. Y esos los encontraremos en frutas y verduras, especialmente en los productos ricos en betacarotenos, sustancias precursoras de la vitamina A cuyo efecto antioxidante neutraliza los radicales libres causados por la exposición al sol.
Betacarotenos que se encuentran principalmente en las zanahorias, los tomates, los albaricoques, la calabaza, el mango y las verduras de hoja verde como la lechuga o las espinacas. También el maíz, el brócoli, la yema de huevo y el kiwi contienen alfacoroteno. Elija pues productos frescos y que le entren por los ojos ya que, por lo general, cuanto más color tienen también es mayor su riqueza en antioxidantes.
Algunos alimentos no sólo protegen sino que también pueden ayudarnos a reparar los daños producidos por el sol. En este grupo están pescados como el salmón, la caballa, el atún o la sardina que contienen ácidos grasos que reparan los daños en las membranas celulares. Asimismo, los efectos de la oxidación pueden compensarse con el selenio presente en carnes, huevos y cereales así como en el zinc que contienen algunos alimentos como las ostras. El aceite de borraja y el té también poseen igualmente un gran poder antioxidante.
Y si necesita una protección extra añada a su dieta un suplemento vitamínico que contenga vitaminas C y E.
¿ESTÉTICA O SALUD?
Aunque es la época estival la que entraña especiales riesgos los dermatólogos aconsejan utilizar crema protectora solar siempre que el sol pegue fuerte ya que la emisión de radiaciones UVA es constante, incluso en los días nublados. Y aunque nuestra piel ya esté bronceada sigue siendo necesario usar protector solar.
En definitiva, son cada vez los dermatólogos que apuestan por la necesidad de cambiar la cultura solar de nuestro país. Porque el sol que recibimos mientras paseamos por la calle es suficiente para que nuestro organismo sintetice la vitamina D. Siendo así, las largas exposiciones no tienen mayor sentido que cumplir los requisitos de una moda que prima la imagen sobre la salud.
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CÓMO COMBATIR LA CELULITIS
Se instala pronto y resulta muy difícil de eliminar. Con la celulitis no funcionan los remedios rápidos, ni los productos milagrosos. Es un problema complejo en el que intervienen múltiples factores y que debe ser afrontado con métodos terapéuticos de eficacia contrastada. Aquí le proponemos los tratamientos más innovadores para mantener a raya la antiestética piel de naranja.
Aunque está muy extendida la opinión de que la celulitis es una acumulación de grasa en alguna parte del organismo no es exactamente así. La celulitis, en realidad, se debe a un trastorno circulatorio a nivel local: al no producirse un drenaje correcto de nuestras células grasas o adipocitos los desechos e impurezas se acumulan en forma líquida, al principio, para adquirir después una consistencia espesa.
La acumulación de este líquido espeso produce como consecuencia una irritación de las células llamadas fibroblastos que comienzan a producir colágeno en mayor cantidad. El resultado es un apelmazamiento de la acumulación y la consecuente tracción de la dermis, lo que ocasiona la temida "piel de naranja".
¿CUÁL ES TU TIPO DE CELULITIS?
Por motivos hormonales, la celulitis afecta al 90% de las mujeres y no es sólo patrimonio de las más obesas. La adolescencia, el síndrome premenstrual, el embarazo y la menopausia son situaciones de alto riesgo que pueden desencadenarla aunque también la herencia genética juega un papel importante.
Los profesionales de la estética distinguen tres tipos de celulitis: la incipiente -que es la que resulta más fácil de combatir-, la blanda o fláccida -que se ve reforzada por los malos hábitos de vida- y la edematosa -que suele ir acompañada de dolores e hinchazón.
Como lugares favoritos a la hora de instalarse destacan los muslos -en los que aparecen la antiestéticas pistoleras-, las nalgas -que adquieren un aspecto acolchado-, el vientre -donde la celulitis se instala a partir de los 40 años, sobre todo debido al sedentarismo- y el interior de las rodillas -donde puede surgir ya en la pubertad y es muy reacia a los tratamientos-. También la cara interna de los brazos es considerada zona de riesgo -sobre todo durante el embarazo y tras los aumentos de peso- y el cuello -que es afectado por la celulitis especialmente durante y después de la menopausia y que da origen al llamado "cuello de bisonte".
DIETA Y EJERCICIO
Controlar la celulitis requiere prevención y constancia. La primera medida a tomar es la de adoptar una adecuada alimentación ya que existe una estrecha relación entre la cantidad de toxinas acumuladas en el cuerpo y la aparición de celulitis, de modo que las personas que sufren de estreñimiento son más propensas a padecerla. En general, los alimentos más idóneos son los que aporten pocas calorías y posean propiedades diuréticas, favoreciendo así la actividad de los riñones.
Hay que comenzar por restringir el consumo de alcohol, café, dulces y sal; los tres primeros porque dificultan el trabajo depurativo del hígado y en el caso de los dulces contienen azúcares simples de rápida absorción. En cuanto a la sal, porque favorece la retención de líquidos; es recomendable sustituirla por limón y hierbas aromáticas. Además evitaremos las grasas animales saturadas (mantequilla, embutidos) y comeremos sobre todo alimentos ricos en fibra como legumbres, frutas, verduras y cereales integrales.
Deberemos cocinar con aceite de oliva en proporciones moderadas y beber entre comidas al menos dos litros de agua. Y no abusar de la fruta. Lo ideal es ingerir no más de dos piezas al día. En cuanto al pan, siempre integral y en cantidades discretas. Y los lácteos, recomendables por su aporte de calcio, han de ser desnatados.
Junto a la dieta, el ejercicio juega también un papel importante. Andar, montar en bicicleta o correr tonifican los músculos de las piernas y las caderas. Junto a pesas y masajes son los más recomendados para combatir el problema. Las nalgas y piernas pueden resultar, asimismo, muy favorecidas por la práctica de la natación.
Y no olvide el remedio casero pero eficaz de alternar baños de agua caliente y fría durante quince minutos en las piernas -o en todo el cuerpo- para estimular la circulación. Si le duelen las piernas o los tobillos se hinchan después de una jornada laboral los baños aportan una gratificante relajación que no debería pasar por alto. La terapia puede complementarse introduciendo las piernas en agua con sal yodada. Si tiene varices, este tipo de baños son imprescindibles.
SOLUCIONES PROFESIONALES: DRENAJE LINFÁTICO Y MESOTERAPIA
Existe un pequeño arsenal de terapias médicas contrastadas y fiables que sirven para combatir un problema que no sólo es estético sino también de salud ya que la celulitis se relaciona con la aparición de varices y otros trastornos de la circulación.
Entre los métodos más eficaces para prevenirla y combatirla cabe citar el drenaje linfático, la ozonoterapia, la mesoterapia, la electroestimulación, la liposucción y la lipoescultura. Uno u otro remedio se aplican en función de la gravedad del problema y todos se llevan a cabo en institutos o clínicas de belleza ya que precisan la intervención de profesionales preparados.
El drenaje linfático consiste en un masaje manual o mecánico que ablanda los nódulos de grasa y limpia la zona de obstrucciones. No sólo ayuda a prevenir la celulitis sino que repercute beneficiosamente en la salud general puesto que desintoxica el entorno en el que sobreviven nuestras células. Está contraindicado en personas que sufren problemas cardiovasculares o circulatorios de cierta importancia.
La mesoterapia, por su parte, consiste en la administración -a dosis muy bajas- de productos homeopáticos que se introducen en el interior de la piel afectada mediante pequeñas infiltraciones. La técnica comenzó a practicarse en los años 50 y desde entonces han ido mejorando los productos usados. Hoy día se utilizan verdaderos cócteles compuestos de anestésicos locales, despolimerizantes, tónicos vasculares, fibrinolíticos y lipolíticos que se aplican mediante una multiinyección, esto es, una jeringuilla con varias agujas.
La mesoterapia ataca la celulitis en tres frentes: activa la microcirculación de la zona regenerando así los tejidos y ayudando a eliminar los líquidos y edemas localizados, elimina las toxinas al mejorar la circulación y diluye la grasa de las capas subdérmicas, a las que no llegan las cremas. Asociada a la mesoterapia, la laserterapia es capaz de multiplicar los efectos de la primera y acelerar el proceso de absorción de las sustancias inyectadas. La energía lumínica del láser se aplica en la zona tratada en sesiones que duran aproximadamente veinte minutos.
Los resultados de la mesoterapia son bastante permanentes y después de cada sesión pueden aparecer pequeños hematomas que en pocos días se eliminan. Se trata de un método muy eficaz para mejorar la calidad y textura de la piel y hacer desaparecer el dolor asociado a ciertos tipos de celulitis pero está contraindicado en zonas de mucha celulitis o en personas con problemas circulatorios severos.
LIPOSUCCIÓN Y OTRAS ALTERNATIVAS
La electroestimulación muscular se ha convertido en una herramienta esencial para lucir un cuerpo moldeado. No sólo es utilizada por los deportistas de élite como complemento al trabajo de musculación sino también por mucha gente de a pie que adquieren pequeños electrodomésticos con dicha finalidad.
Entre otras funciones, los electroestimuladores favorecen una mejor definición muscular y ayudan a eliminar los depósitos de grasa y celulitis fortaleciendo zonas concretas de la musculatura que resultan difíciles de trabajar con métodos como las pesas tradicionales. Son además muy útiles para recuperar un músculo tras una lesión, compensar desequilibrios y fortalecer las partes más débiles.
Otro de los métodos utilizados por los profesionales es el hidromasaje, que consiste en sumergir al paciente en una bañera de agua templada en la que recibe un masaje de burbujas que después es seguido de otro masaje, a mayor presión, aplicado por el fisioterapeuta mediante una manguera.
La termogénesis o termoterapia, por su parte, es un método muy sofisticado de última generación que favorece el consumo de calorías y, por ende, la eliminación de grasas. La aplicación de ondas de rayos infrarrojos sobre los adipocitos ayuda a quemar artificialmente las grasas.
Y si desea una solución drástica y rápida a su problema, la liposucción y la lipoescultura le esperan. Ni que decir tiene que por tratarse de técnicas quirúrgicas deben ser realizadas por profesionales médicos y en centros de seguridad contrastada.
LA REVOLUCIÓN DEL OZONO
Una de las aplicaciones más útiles de la ozonoterapia -y también menos conocida- es la del tratamiento de la celulitis localizada, un método que en España se aplica hace apenas dos años pero que en Italia se lleva utilizando desde hace una década con buenos resultados. Está comprobado que la mezcla de oxígeno y ozono mejora la circulación, facilita la disolución de los ácidos grasos insaturados y disminuye además el nivel de ácido úrico.
La ozonoterapia se administra en 10 ó 15 sesiones de diez minutos de duración que se aplican dos veces por semana. En cada sesión se inyectan aproximadamente unos 200 centímetros cúbicos de ozono mediante inyecciones de escasa profundidad (apenas 3 milímetros). Una vez introducido el gas se efectúa un pequeño masaje para que éste se reparta bien por la zona a tratar.
La combinación de oxígeno y ozono oxigena los tejidos y mejora la microcirculación capilar al tiempo que rompe el doble enlace de los ácidos grasos insaturados convirtiéndolos en solubles y, por tanto, fáciles de eliminar. Además, el ozono posee además propiedades antiinflamatorias, bactericidas y analgésicas.
Hasta la fecha se desconocen efectos indeseados en este tratamiento tales como reacciones alérgicas o pigmentaciones adicionales que sí pueden aparecer en la mesoterapia. Los pinchazos son menores y las agujas usadas más finas. Por ese motivo, y por resultar menos dolorosa, la ozonoterapia está sustituyendo a los tratamientos convencionales. Los resultados mejoran cuando se combina con drenaje linfático y una dieta adecuada.
Etiquetas: Celulitis
CÓMO TENER UNA PIEL JOVEN
La resistencia de la piel a los radicales libres disminuye con la edad. Y aunque el proceso de envejecimiento es -hoy por hoy- imparable podemos retrasarlo. De hecho, ya desde que aparecen las primeras arrugas en el rostro (alrededor de los 30 años) la cosmética nos ofrece diferentes estrategias para frenar el paso del tiempo.
Para conservarse tersa la piel necesita renovarse regularmente y estar protegida de los radicales libres, pequeñas moléculas que activadas por factores medioambientales como los rayos solares, la polución, el tabaco, el estrés o la mala alimentación son los principales responsables del envejecimiento.
Mientras una piel es todavía joven sus sistemas de resistencia frente a los radicales libres se encuentran en plena actividad. Lamentablemente, con el paso del tiempo van perdiendo potencia lo que se traduce en la aparición de los síntomas evidentes del envejecimiento: las arrugas y la flaccidez.
Afortunadamente, en la actualidad existen diferentes estrategias para mejorar -e, incluso, retrasar- las arrugas cutáneas siendo más difícil el reto de combatir la flaccidez. Con unos cuidados básicos el aspecto de la piel puede mejorar notablemente.
MÁS VIEJOS DE LO QUE SOMOS
Según el Doctor Paolo Giacomoni, director de investigación de los laboratorios Clinique, "envejecer es ir acumulando daños que no sólo son genéticos sino también medioambientales y de estilo de vida". Es decir que, con independencia de la edad e incluso de la genética particular, la forma en que vivimos es lo que más define los años de nuestra piel.
Los expertos calculan que el 80% de los signos del envejecimiento facial no están causados por el paso del tiempo sino por factores externos como el sol, la mala alimentación o el tabaco. La radiación ultravioleta -de la que no debemos protegernos únicamente en verano- es la responsable de muchas de las arrugas y manchas. Por eso es tan importante que utilicemos a diario una crema hidratante o base de maquillaje con al menos un factor de protección 15.
Además, la nicotina es una de las sustancias que más ataca el colágeno y contribuye así a la pérdida de firmeza; la vasoconstricción provocada por el tabaco otorga un aspecto apagado a la epidermis y el gesto de aspirar el humo causa arrugas alrededor de la boca.
En cuanto a la alimentación, una dieta pobre en vitaminas resta luminosidad a la piel, al igual que la falta de agua. Los beneficios de las vitaminas han sido probados con éxito y sabemos que potenciar los mecanismos de autoprotección vitamínica retrasa los signos del envejecimiento cutáneo. Nada tan sencillo para lograrlo como tomar fruta y verdura en abundancia y beber al menos dos litros de agua, preferentemente fuera de las comidas.
Las dietas ricas en sal causan retención de líquidos que se traducen en hinchazón y bolsas bajo los ojos. Por otra parte, conviene desterrar una creencia errónea: las dietas vegetarianas demasiado estrictas tampoco son lo mejor para la piel ya que carecen de aminoácidos esenciales y oligoelementes indispensables para la síntesis de colágeno como el zinc presente en carnes, aves, pescados y lácteos; el cobre de los mariscos, legumbres y cereales; el hierro que hallamos en las carnes magras, aves, pescados y legumbres; o la vitamina C de cítricos y espinacas.
La falta de sueño es otro de los factores que más acelera el envejecimiento y provoca las antiestéticas ojeras. Y el ejercicio habitual uno de los medios que más contribuye a mantener la juventud. Ciertamente, poseer una piel firme que resista el paso del tiempo tiene mucho que ver con la genética familiar. Sin embargo, la prevención mediante los hábitos de vida sana y la protección que hoy nos permite la industria cosmética juegan también un papel importante.
JUVENTUD FUGAZ...
Las arrugas surgen en la capa intermedia de la piel o dermis, formada por una compleja estructura de fibras de colágeno y elastina que dan a la piel sus propiedades de elasticidad y densidad. Los glicanos -sustancias que influyen en la síntesis de esas fibras- van disminuyendo con el tiempo y en torno a los 60 años hemos perdido el 50% de ellos con el consiguiente aflojamiento del tejido cutáneo.
Las primeras arrugas surgen alrededor de los 30 años y no suelen estar tanto provocadas por la pérdida de glicanos sino por la acción de los músculos de la cara. Son las llamadas arrugas gestuales, propias de personas muy expresivas y presentes sobre todo en frente, entrecejo y alrededor de la boca. En esta primera fase lo más eficaz es la prevención con cremas hidratantes usadas diariamente y protección solar.
A partir de los 35 años el óvalo de la cara empieza a desdibujarse y el cuello pierde firmeza. Surgen arrugas más profundas en el entrecejo y en torno a la boca y debemos comenzar a controlar las incipientes patas de gallo con cremas de contorno de ojos. Como normal general, a partir de los 40 años se necesitan cremas humectantes, regeneradoras y reafirmantes; los ingredientes que debemos buscar en nuestros productos de belleza son la vitamina C, el colágeno y la elastina.
Entre los 40 y 50 años los primeros signos de descolgamiento se hacen evidentes; se marcan las ojeras y el contorno de la boca pierde precisión. En esas edades lo mejor es elegir productos que frenen el relajamiento de la piel, la pérdida de luminosidad y la deshidratación acelerada como el retinol, un derivado de la vitamina A que estimula el tejido celular y mejora la resistencia cutánea. Si además va asociado a la vitamina C, poderoso antioxidante, reduce las manchas y blanquea la piel.
En torno a los 60 años las arrugas verticales ganan intensidad, el surco que va de la nariz a la boca se vuelve más pronunciado y la piel se torna menos elástica y vigorosa. Es muy posible que las arrugas profundas convivan con las líneas más finas de expresión. En esta etapa debemos elegir productos que compensen la debilidad de la confluencia dermo-epidérmica y cremas restauradoras de los lípidos perdidos.
RETINOL: EL ALIADO DE LA JUVENTUD
No nos cansaremos de insistir en ello: el mejor tratamiento para el envejecimiento cutáneo es la protección solar. No obstante, cuando el daño cutáneo ya se ha producido la industria cosmética nos oferta diferentes preparados para atenuar las arrugas, todos ellos con un denominador común: el de aumentar la sensibilidad al sol. Por ese motivo, siempre que nos apliquemos cualesquiera de estos tratamientos es importante incluir protectores solares y evitar la sobreexposición a la radiación solar.
Entre los tratamientos antiarrugas más consolidados están los ácidos retinoicos derivados de la vitamina A, el tretinoíno y el retinol que han demostrado su eficacia en las pieles envejecidas, en las que frenan la aparición de arrugas y atenúan las ya existentes. El primero está disponible bajo prescripción médica; el segundo, que por falta de estabilidad no podía ser empleado en productos cosméticos hasta hace poco tiempo, se ha beneficiado de los nuevos sistemas de transporte químico y hoy se encuentra presente en numerosos preparados cosméticos.
Asociado con principios antioxidantes como las vitaminas C o E, el retinol resiste más tiempo a la degradación. Ambas vitaminas aportan al producto su efecto antirradical potenciando la acción antienvejecimiento de la vitamina A. No obstante, la FDA ha insistido en que los productos con retinol de venta libre no están regulados por lo que se desconoce la cantidad de sus ingredientes activos y en algunos casos apenas podrían contener retinol.
Un punto a tener en cuenta ya que los efectos del retinol dependen de su concentración. Los dermatólogos y esteticistas lo usan muy concentrado para exfoliar la piel. Debido a este efecto de exfoliación constante, el retinol mejora la apariencia de la piel de modo que todas las líneas cosméticas tienen productos que lo contienen. Normalmente se usa dos o tres veces por semana en la cara, manos, cuello y pecho, generalmente durante la noche. Uno de sus efectos negativos es volver a la piel sensible a la luz por lo que si nos aplicamos retinol hay que utilizar un fuerte protector solar y evitar la exposición. De lo contrario podemos sufrir enrojecimientos, picores y manchas.
OTRAS ALTERNATIVAS
Las cremas elaboradas con alfahidroxiácidos son también muy utilizadas en la batalla contra la vejez ya que estimulan la producción de colágeno y elastina. Los ácidos láctico y glicólico (AHA) son los que más se usan en los productos de belleza por facilitar la descamación de las células muertas y dar a la piel envejecida un aspecto sonrosado y juvenil.
Ambos se encuentran en algunas frutas como la manzana, la pera o el limón y pueden actuar sobre la capa córnea de la epidermis reduciendo su grosor y regulando la hidratación. La irritación cutánea es uno de los efectos secundarios que puede surgir con un tratamiento de estas características, que siempre deberemos aplicar con cuidado.
Y para quienes gusten de alternativas más naturales, por su contenido en ácidos grasos insaturados y camazuleno, el extracto de Aquilea Millefolium posee también una acción hidratante y antiarrugas además de ser capaz de reducir la melanización cutánea descontrolada que da lugar a las temidas manchas.
Ciertamente son muchos los tratamientos estéticos cuyos principios activos logran atravesar la epidermis. Pero lo que ya no está tan claro es cómo actúan dichos principios, ni la auténtica eficacia y tiempo de duración de los mismos. Entre los últimos hallazgos -todavía en fase de experimentación- los laboratorios están ahora realizando pruebas con cremas anti-arrugas que trabajan en la zona de anclaje o confluencia dermo-epidérmica.
Sin olvidarnos de soluciones más radicales como las técnicas quirúrgicas para rellenar los surcos o pulir la piel, en caso de que no nos seduzca la cirugía y aunque algunas arrugas sean ya visibles, el rostro de una persona madura puede seguir mostrando un espléndido aspecto. Los cuidados cosméticos acertados y constantes tienen un efecto nada desdeñable en nuestra batalla contra los años.
Frente al aflojamiento de la epidermis, su progresivo descuelgue y la aparición de arrugas las cremas de efecto tensor o lifting son indispensables. Pero no olvide que es tan importante elegir un buen producto como aplicarlo correctamente. Los masajes suaves facilitan la penetración de la crema y los golpecitos sobre el rostro y el cuello reactivan la circulación sanguínea que mantiene los músculos tonificados.
Hoy las estrellas de los productos antienvejecimiento son el retinol, los ácidos láctico y glicólico, los antioxidantes y la coenzima Q10. En mayor o menor grado, todos estimulan la renovación celular y regeneran la epidermis reduciendo visiblemente las arrugas. Su uso no elimina, sin embargo las necesidades de hidratación diaria por lo que la crema hidratante o nutritiva (si nuestra piel luce falta de brillo y pobre) con protección solar son compañeras inseparables, además de una crema de contorno de ojos y otras más específicas para problemas como ojeras, manchas o bolsas.
Etiquetas: Piel
HIDRATANTES: EL MILAGRO DEL AGUA
El paso del tiempo y las agresiones externas terminan generalmente con la humedad natural de la epidermis. En otras palabras, nuestra piel empieza a tener "sed" y para calmarla no es suficiente con ingerir grandes cantidades de agua. Afortunadamente, los productos cosméticos aportan hoy a nuestra piel una dosis diaria e imprescindible de hidratación y gracias a ellos nuestra piel puede mejorar su textura, aumentar su grosor y prolongar su juventud.
No somos diferentes del resto de seres vivos y, al igual que las plantas y los animales, necesitamos agua para vivir; y nuestra piel no es una excepción. Al tratarse de una parte del organismo especialmente susceptible a las agresiones externas nuestra epidermis sufre con facilidad estados de deshidratación o sequedad en sus capas más superficiales con la consiguiente rigidez y pérdida de elasticidad.
Es cierto que a medida que envejecemos el contenido hídrico de la piel disminuye de manera natural pero ello no implica que las pieles más jóvenes no tengan riesgo de deshidratación. El consumo de alcohol y tabaco, una alimentación poco saludable, las largas exposiciones solares y pasar prolongados periodos de tiempo en ambientes demasiado fríos o calientes son asimismo factores que conllevan pérdida de humedad, una condición que se manifiesta con rapidez en la epidermis en forma de sequedad, enrojecimientos, arrugas prematuras o granitos.
Hidratar la piel del rostro y el cuerpo es pues un paso básico si aspiramos a mantener activa la película de agua y lípidos que actúa como barrera protectora contra las agresiones. Una piel suave y elástica precisa del uso de una crema hidratante con protector solar que aplicaremos por la mañana y una crema nutritiva o regeneradora de acción nocturna. En ambos casos la eficacia de estos productos pasa por una limpieza previa de la piel y la exfoliación periódica de las células muertas que dificultan la hidratación. Los exfoliantes de cara y cuerpo son compañeros inseparables de cualquier hidratante y tienen en sus manos potenciar al máximo sus beneficios.
ENVEJECIMIENTO CUTÁNEO
El envejecimiento de la piel se presenta de forma prematura cuando el contenido de agua de la capa córnea es inferior al 10%. Por debajo de ese umbral nuestra piel comienza a perder elasticidad y aparecen los primeros síntomas de fragilidad y deshidratación. Una alimentación rica en fruta y verduras así como el uso de productos hidratantes o nutritivos son las mejores armas para frenar este proceso.
Sin embargo, a pesar de los cuidados el paso inexorable del tiempo suele terminar provocando pérdida de fibras elásticas formadas por colágeno que son sustituidas paulatinamente por nuevas fibras amorfas o de menor elasticidad. Hasta la fecha son varios los estudios que han demostrado que las radiaciones solares transforman el colágeno tipo 3 de la epidermis en colágeno tipo 1 -mucho menos eficaz- a lo que hay que añadir el descenso del nivel de regeneración celular. Pues bien, diversos estudios clínicos confirman que la vitamina C combinada con la E -antioxidante ésta que combate los radicales libres- activa la formación de colágeno 3 retrasando así el envejecimiento prematuro. Eso sí, conviene que además la crema hidratante posea al menos un factor de protección solar 10 que nos preserve de la radiación ultravioleta así como principios regeneradores de las células como la coenzima Q10.
EL ARTE DE ELEGIR BIEN
El mercado ofrece hoy numerosas fórmulas hidratantes que utilizan métodos diferentes para aportar humedad a la piel, entre las que conviene elegir con cuidado y atendiendo siempre a las características básicas de la epidermis.
Entre las cremas hidratantes de mayor demanda encontramos aquéllas que actúan como esponjas que captan el agua del medio externo y que suelen estar enriquecidas con elementos higroscópicos -las elaboradas a base de ácido hialurónico- que ponen especial atención en evitar que la epidermis pierda humedad y las que incorporan en su composición ceramidas, aceites y vitaminas.
En el caso del rostro lo recomendable es aplicar la hidratante una o dos veces al día, bien por la mañana o por la noche, utilizarla siempre antes del maquillaje y practicar al menos una vez al mes una hidratación a fondo en un centro de belleza.
En todo caso, recuerde que si bien la piel del rostro es la más susceptible de sufrir agresiones externas también el resto del cuerpo experimenta pérdida de humedad y padece, en particular, las agresiones de los componentes químicos de geles y jabones de modo que termina perdiendo su capacidad para retener el agua. Es importante por tanto aplicar cremas hidratantes a estas zonas injustamente olvidadas; y lo más cómodo es hacerlo después del baño, momento en que la piel tiene una mayor capacidad de absorción.
Para potenciar los efectos de los geles hidratantes corporales -al igual que ocurre con el rostro- es aconsejable practicar periódicamente una exfoliación que nos libere de las células muertas e, incluso, someterse de vez en cuando a sesiones de hidratación corporal más intensas con emulsiones y tratamientos de algas y aceites que devuelvan a los tejidos el equilibrio perdido.
Las manos y los labios son dos zonas especialmente sensibles a las necesidades de hidratación. Para dar respuesta a esta demanda, en el caso de las manos se aconsejan cremas o fluidos hidratantes que aplicaremos desde la punta de los dedos hasta el antebrazo. Con ello no sólo conseguiremos mayor aporte de agua sino también reafirmar las pieles flácidas y estimular la circulación. Pero si a pesar de estos cuidados nuestras manos siguen ásperas lo ideal es recurrir a mascarillas térmicas aplicadas por un esteticista que pueden consistir en baños de parafina, vaselina o glicerina.
En cuanto a los labios, la hidratación mediante labiales debe aplicarse por la noche y por la mañana, antes de utilizar la barra de color.
CERAMIDAS, A CUALQUIER EDAD
Una buena parte de los productos cosméticos de última generación -cremas para el rostro, bases de maquillaje y champúes- incluyen en sus fórmulas ceramidas, sustancias que se encuentra ya de manera natural en la epidermis y que contribuyen a incrementar la humedad proporcionándole un aspecto sano y luminoso.
Técnicamente las ceramidas son un tipo de lípidos presentes en la capa córnea de la piel que tienen la propiedad de mantener la coherencia y la unión de las células evitando que éstas se descamen además de regular el intercambio de líquidos entre la piel y el medio externo. Esta barrera natural contra la deshidratación se va perdiendo con el paso del tiempo y a consecuencia de la exposición solar, un proceso que puede paliarse al menos parcialmente cuando se suministran ceramidas a través de productos cosméticos.
Es un error común, por otra parte, pensar que sólo las pieles maduras precisan un aporte extra de ceramidas. Las pieles jóvenes -incluso adolescentes- también las necesitan cuando se exponen demasiado a las radiaciones solares. Por eso muchos productos recomendados después de tomar el sol incluyen ceramidas en sus fórmulas y resultan aconsejables para todas las pieles con independencia de la edad.
Si deseamos elegir un producto hidratante que incorpore ceramidas en su composición habremos de prestar atención al siguiente dato: la concentración ideal de estas sustancias oscila entre un 4 y un 10 por ciento, y combinadas con cremas que contengan liposomas que facilitan su penetración es como resultan más eficaces.
Además, los institutos cosméticos utilizan ceramidas en sus tratamientos por su probada capacidad de regeneración epidérmica. Los tratamientos a medio y largo plazo a base de ceramidas y productos como colágeno y ADN han demostrado su capacidad para eliminar las arrugas más visibles.
LA ALTERNATIVA NATURAL
Bien conocido desde el antiguo Egipto, Cleopatra usaba el aloe vera como bálsamo para el cuerpo y el rostro, una aplicación que se ha incrementado con el paso del tiempo.
En la actualidad la mayoría de los cosmetólogos han reconocido que la sábila o aloe vera actúa como un poderoso humectante e hidratante que penetra con facilidad en la epidermis impidiendo la proliferación bacteriana y destruyendo los depósitos de grasa que dificultan la respiración cutánea.
El aloe vera es además un nutriente que aporta minerales, vitaminas, enzimas y aminoácidos estimulando así la generación de nuevas células. Por su potencial tonificante y regenerador, el aloe vera se ha colado por derecho propio en el campo de la cosmetología ya que evita las arrugas prematuras y retarda el envejecimiento. Muchas personas se lo aplican en forma de cristales -incluso bajo el maquillaje- siempre combinado con cremas hidratantes, muchas de las cuales también incluyen aloe vera en su composición.
Pero no es la única alternativa. Quienes se decanten por fabricarse una crema hidratante con productos naturales pueden confeccionar su propia mascarilla mezclando tres cucharadas de yogur, media cucharada de aceite de palma y una pizca de esencia natural de vainilla; mejora la humectación cutánea. Pero recuerde que al tratarse de un preparado sin aditivos ni conservantes deberá aplicárselos inmediatamente ya que la estabilidad de la mezcla sólo se mantiene durante un corto periodo de tiempo.
El yogur, el jugo de frutas, la miel y la leche aportan también principios hidratantes. Pruebe a combinarlos para encontrar la fórmula con mejores resultados en su caso.
Desde luego, los seguidores de la alternativa natural no deben olvidar en todo caso tomar al menos dos litros de agua al día, optar por una dieta rica en verduras frescas y carbohidratos, vitamina A (aceites de pescado, espinacas, guisantes o mantequilla) y vitamina E (yema de huevo, productos lácteos, berros, col, frutos secos y aceitunas), practicar regularmente algún deporte y reservar el suficiente tiempo al periodo de sueño así como abstenerse de exponerse al sol si no es acompañados de una hidratante con factor de protección y vitaminas antirradicales, un consejo que debería hacerse extensivo a cualquier persona.
Etiquetas: Belleza
APRENDER A MAQUILLARSE
Uno de los efectos más notables del paso del tiempo es la pérdida paulatina del color natural de nuestra dermis. Con los años, la tez se va tornando cada vez más pálida y los labios pierden su brillo natural. Y para compensarlo no son pocas las mujeres que se aplican sobre el rostro varias capas de maquillaje consiguiendo con ello un efecto contrario al pretendido: cuanto más intenso es el color la piel aparece más desvaída.
Ir maquillada no equivale a ir muy pintada. Por el contrario, las nuevas tendencias abogan por los maquillajes ligeros que unifiquen el tono de la piel y aporten principios hidratantes, protección solar y pigmentos reflectantes que difuminen las arrugas. Los modernos maquillajes, además, no manchan la ropa y son de larga duración, evitándonos así la necesidad de retocarlos con frecuencia.
Maquillarse es, sin duda, un arte. Los maquilladores profesionales conocen innumerables secretos y aglutinan una dilatada experiencia que no está al alcance de todos. Pero los principios básicos de un correcto maquillaje pueden ser seguidos por cualquiera.
Los elementos que se precisan son sencillos de conseguir: una base de maquillaje, un corrector, colorete, lápiz de labios, eyeliner y un buen juego de sombras. Con estos ingredientes estaremos en disposición de proporcionar a nuestra piel una nueva apariencia.
No olvide que para obtener un buen resultado debes seguir antes algunos pasos necesarios. El primero es conocer las características de tu rostro, el segundo usar utensilios y productos adecuados, el tercero dibujar correctamente las cejas y, por último, saber jugar con las luces y las sombras.
PASO A PASO
Antes de maquillarla, la piel debe estar bien limpia e hidratada. Un ligero peeling, un tónico facial que carezca de elementos alcohólicos y una mascarilla o crema hidratante son los preámbulos más recomendables.
A continuación llega el momento de tapar las imperfecciones y ojeras con el corrector para después aplicar la base de maquillaje con una esponja. La falta de sueño o la acumulación de cansancio tornan la piel opaca. Para recuperar su luminosidad nada mejor que elegir una base de maquillaje adecuada para nuestro tipo y tono de piel.
En pieles jóvenes se recomiendan las bases que imiten lo más posible el color natural. En las de mayor edad, la consigna es asimismo bajar uno o dos tonos con respecto a nuestro color natural ya que está comprobado que cuanto más clara sea la base del maquillaje mayor será su capacidad para eliminar imperfecciones y arrugas.
Las nuevas bases que ofrece el mercado tienen además la cualidad de ofrecer una gran cobertura con dosis mínimas gracias a la presencia de microesferas que facilitan el deslizamiento durante la aplicación. Para no excedernos podemos comenzar con ligeros toques del producto sobre la nariz, los pómulos, el mentón y el centro de la frente distribuyéndolo con las yemas de los dedos hasta cubrir toda la superficie.
Tras la base, una discreta capa de polvos transparentes permitirá que el maquillaje se fije y dará al cutis un atractivo tono mate. Por último, el maquillaje debe difuminarse perfectamente en las áreas de la mandíbula y el cuello si queremos evitar ese antiestético efecto de tener la cara demasiado morena y el escote muy blanco o parecer que llevamos una máscara facial.
OJOS, LABIOS Y CEJAS
Las últimas tendencias han vuelto a poner de moda los ojos muy maquillados. Para lograr este efecto se precisa un eyeliner con el que trazar una línea sobre la raíz de las pestañas, pero no por su lado interno ya que eso endurece la mirada y dificulta la función del canal lagrimal sino por su lado externo. Una máscara alargadora que proporcione a las pestañas un aspecto rizado (a menos que sea muy pálida lo más aconsejable es el rímel negro) y una sombra adecuada que combine con el resto del maquillaje o con el atuendo elegido harán que los ojos cobren nueva vida.
Puesto que la actualidad se decanta por los maquillajes casi invisibles, las sombras de ojos deberán ser muy claras, de colores crema, beige o vainilla. Para que resistan el sudor aplíqueles antes un poco de base y evite los colores que acentúen los defectos: las sombras verdes realzan las ojeras, las moradas dan un aspecto triste y las marrones nos hacen parecer cansados. Las brillantes o nacaradas, de moda hace unas décadas, añaden años.
Llegamos ahora a los labios. Primero los perfilaremos con un lapicero del mismo tono del lápiz de labios que vayamos a utilizar. Después aplicaremos el lápiz labial respetando el contorno perfilado y cuidando de no salirnos, eliminando el exceso con papel tisú. Por último, les daremos un toque de brillo incoloro.
Hoy se llevan las cejas ni muy anchas ni muy finas, con forma de ala y no derechas ni gruesas como en el pasado. Si no están correctamente depiladas nuestra mirada parecerá cansada. El mercado ofrece productos en forma de gel que les proporcionan un poco de tono. Para poblarlas de manera natural maquíllalas con sombra en acuarela y un pincel.
Una vez completado el maquillaje, los expertos recomiendan algunos sencillos trucos que potencien sus efectos y garanticen un aspecto radiante; por ejemplo, aplicar unas gotas de crema hidratante sobre la frente y los pómulos o utilizar una loción tónica o, incluso, agua mineral en pequeñas dosis para aumentar el efecto humectante y refrescar el maquillaje a lo largo del día. Y no olvide comprobar el resultado final del maquillaje con luz natural. Maquillarse con luces artificiales puede hacernos perder la perspectiva.
CORRECTORES
Además de las agresiones externas, la edad y la predisposición genética provocan ojeras. Por experiencia, sabemos que intentar taparlas significa en muchas ocasiones empeorar aún más su aspecto. Los productos correctores, como el tapaojeras, deben usarse siempre en pequeñas dosis y con sumo cuidado. Los tiempos en que pretendíamos eliminar las ojeras por completo ya pasaron. Vivimos el retorno de lo natural.
Muchos de los modernos productos que ofrece el mercado no sólo sirven para disimular las ojeras sino también para ocultar zonas oscuras, manchas o imperfecciones del resto de la cara. Los llamados iluminadores son de los más solicitados y, según los casos, pueden utilizarse por encima o por debajo del fondo del maquillaje. Con ellos conseguimos resaltar los rasgos hundidos o disminuir las rojeces ya que contienen pigmentos difusores de la luz que proporcionan a la cara un favorecedor "efecto halo".
Jugar con la luz es una las mejores formas para aminorar las sombras. Los correctores verdosos se recomiendan para tapar zonas rojas y los de color carne para las ojeras. Los de tono rosado serán los más adecuados para tapar las marcas y manchas.
El corrector, además, debe elegirse según el tipo y el tono de piel. En la cara existen algunos puntos oscuros que intensifican el aspecto de cansancio, como las zonas donde se unen los párpados superior e inferior (ángulo externo del ojo) o el ángulo interno que se forma entre los ojos y la nariz. En estos puntos el uso del corrector resulta esencial para proporcionar mayor luminosidad.
Por lo general, el corrector se aplica con las yemas de los dedos o con un pequeño pincel de punta fina y suave, sin olvidar dejar al menos medio centímetro entre las pestañas y el producto ya que un corrector demasiado pegado a las pestañas hace los ojos más pequeños. Para fijarlo podemos aplicar encima un polvo traslúcido especial.
La textura del corrector es también un aspecto a tener en cuenta. Es cierto que cuanto más pastoso sea más cubre pero las personas de piel blanca deberán optar por un corrector más líquido y ligero.
CUIDADO CON EL COLORETE
En los últimos años el colorete ha recuperado el protagonismo perdido. Es quizá el producto que más anima la cara siempre que lo apliquemos con mesura. Para acertar, sitúese en el espejo y sonría. Extiéndalo entonces desde la parte carnosa de las mejillas que aparece más prominente hasta la sien. El trazado debe ser ascendente y no horizontal.
Cuanto más pálido sea el tono de piel más claro deberá ser el colorete elegido. Si no quiere equivocarse siga el sencillo consejo de rehuir los demasiado brillantes, oscuros o pálidos. No olvide tampoco que el tono de colorete no puede ser antagónico al del lápiz de labios.
El colorete de tonos marrones o púrpuras da la sensación de que las mejillas están irritadas y hace retroceder el realce de los pómulos. Por el contrario, los coloretes rosados son los más adecuados para la tez clara; para las pieles mates se aconsejan los cobres y corales. Los de tono naranja se han puesto de moda porque se adaptan a cualquier tonalidad de la piel.
Los estilistas han optado también por los coloretes estilo muñeca antigua, con un toque redondo a la altura de los pómulos, tendencia que exige, una vez más, maquillajes livianos y naturales.
Etiquetas: Maquillaje
CLAVES PARA EL CUIDADO DE LA PIEL
¿Nunca se ha sentido desorientada ante las numerosas propuestas cosméticas que ofrece el mercado? Porque, ¿cómo saber cuáles utilizar y de cuáles prescindir? Pues bien, hoy no es necesario gastarse una fortuna para cuidarse adecuadamente. De hecho, limpieza e hidratación son las palabras mágicas que bastan para mantener una piel nutrida y joven, y para ello basta con prestar atención a una serie de productos básicos que no deben faltar en nuestro tocador.
Un buen limpiador, un desmaquillador de ojos, una crema hidratante, una exfoliante, una mascarilla, crema para el contorno de ojos, un protector solar y una crema para las manos son los productos básicos para mantener nuestra piel en un estado óptimo. No es imprescindible, por tanto, invertir una pequeña fortuna en nuestro tocador ya que los productos citados -algunos de los cuales, como mascarillas y exfoliantes, pueden ser de elaboración casera- bastan para satisfacer las necesidades de las pieles más exigentes.
En primer lugar, recuerde que la piel tiene que estar limpia para que respire adecuadamente y que precisa rehidratación para reponer sus aceites naturales. Una rutina básica que incluya estos elementos consistirá en limpiar la piel por la mañana y por la noche prestando atención especial a la higiene del contorno de ojos. La crema hidratante para el rostro y el cuello así como un humectante para la zona que rodea los ojos no debiera faltar nunca antes de comenzar la jornada diaria, sin olvidar que la hidratante debe ofrecernos además una adecuada protección solar. A estos cuidados básicos conviene añadir una exfoliación y el uso de una mascarilla al menos una vez por semana.
CONTRA LAS AGRESIONES, HIDRATACIÓN
La pérdida de humedad de la piel está asociada a la edad. A partir de los 25 años el contenido hídrico de la epidermis comienza a perderse, un proceso que se acelera por agresiones externas como el humo del tabaco, el alcohol y la mala alimentación así como por permanecer en ambientes demasiado fríos o calientes. La importancia de estos factores externos es tal que muchas veces incluso las pieles más jóvenes pueden mostrar prematuramente síntomas de deshidratación como sequedad, arrugas precoces, enrojecimientos y granos.
La industria cosmética ofrece numerosas soluciones para la piel deshidratada. Las cremas hidratantes son imprescindibles pero no todas son iguales ni poseen similares mecanismos de acción. Las hay que contienen ácido hialurónico, las que evitan que el agua se escape de nuestras células y las que actúan como si fueran esponjas captando la humedad externa y trasmitiéndola a nuestra epidermis; sin olvidar las que además incorporan en su composición diferentes vitaminas, ceramidas y aceites. La mejor forma de dar con el producto más adecuado para cada persona es probar diferentes opciones atendiendo a nuestro tipo de piel.
Las cremas hidratantes deben utilizarse a diario -por la mañana e, incluso, también por la noche- sin que ello implique olvidar que una vez al mes conviene acudir a un centro estético para aplicarnos una hidratación a fondo. Como complemento son muy aconsejables las emulsiones y los tratamientos de algas y aceites que reequilibran el estado hídrico de los tejidos.
No olvide que aunque la piel del rostro es la que más expuesta se encuentra a las agresiones medioambientales también el resto del cuerpo se resiente y acusa falta de humedad, sobre todo con el uso de jabones y geles. Por eso es recomendable tratar el cuerpo con cremas corporales que devuelvan la humedad perdida.
Algunas personas optan por utilizar cremas nutritivas que restituyan a la piel las sustancias deficitarias. Las más efectivas son las elaboradas con proteína de colágeno -que mantienen la piel suave y elástica- y las que contienen nanosferas, pequeñas partículas que liberan minuto a minuto sus principios activos resultando activas durante todo el día.
PIEL LIMPIA: EXFOLIADORES, TÓNICOS Y LECHES LIMPIADORAS
Los profesionales de la estética aconsejan limpiarse la piel del rostro al menos dos veces al día pero no más ya que una excesiva limpieza podría resecar la epidermis. Tradicionalmente ha sido misión de los tónicos astringentes ocuparse de este cometido ya que eliminan los residuos de las leches limpiadoras y ayudan a cerrar los poros. Hoy día los modernos productos de limpieza son tan completos que el tónico ha dejado de ser un producto indispensable si bien deja una agradable sensación de frescor en la piel que muchas personas agradecen.
Las leches limpiadoras suelen contener en su composición extracto de caléndula y otros principios activos similares que favorecen la asepsia, estimulan la circulación periférica y presentan propiedades antiinflamatorias. El extracto de pepino aparece frecuentemente en su composición por su acción rápida y humectante, lo que lo convierte en una de las sustancias más adecuadas para las pieles sensibles e irritables.
En cuanto al uso de cremas exfoliantes que retiren las células muertas conviene utilizarlas una vez por semana en los cutis normales y hasta tres veces en pieles demasiado grasas. Aquellas personas con pieles sensitivas deberán usarlas con menos frecuencia y en caso de que las exfoliadoras del mercado resulten demasiado agresivas o excedan su presupuesto siempre puede recurrir a exfoliantes naturales elaborados en casa a base de limón, manzana o papaya.
Así, aplicar vapor sobre el rostro y el cuello es uno de los procedimientos más clásicos para purificar la piel y abrir los poros. Y no es la única ventaja de este método tradicional pues también relaja los músculos, estimula las glándulas y el sistema linfático, y aumenta la circulación despejando los conductos nasales. Combinado con hierbas, la aplicación de vapor es sencilla y resulta mucho más efectiva. Eso sí, las pieles secas o sensitivas deberán aplicarse baños de vapor de lavanda, manzanilla, geranio o rosa; las pieles normales, de lavanda, romero y menta; la piel grasa obtendrá sus mejores resultados con vapores de romero, limón o eucalipto; y para la piel con acné resulta más que recomendable el vapor de té verde o tomillo.
MASCARILLAS: NECESARIAS PARA TODO TIPO DE PIEL
Todas las pieles necesitan aplicarse con frecuencia mascarillas, cuyo efecto llega a niveles más profundos que los cosméticos que utilizamos habitualmente y ayudan a normalizar la piel después de la limpieza además de proporcionar un efecto relajador y regenerador.
Lo primero que se necesita -al igual que con otros productos de belleza- es identificar las necesidades de la piel. Antes de aplicarse la mascarilla su piel debe estar limpia. Después, la crema debe extenderse con movimientos rotativos siguiendo la dirección de los músculos de la cara y siempre en dirección ascendente. De 10 a 15 minutos de aplicación bastan para obtener los resultados perseguidos. Relájese para que su efecto sea máximo y elimine después la mezcla con agua ligeramente templada.
Aunque el mercado ofrece numerosos tipos de mascarillas diseñados para cualquier tipo de piel, puede usted fabricar sus propias mascarillas caseras a partir de frutas o sustancias vegetales. Por ejemplo, las mascarillas de puré de banana, las de papaya, las de pulpa de manzana licuada o las de melón benefician a todos los tipos de piel, particularmente a aquellas que precisen un aporte extra de humedad.
LAS ZONAS OLVIDADAS: CUELLO Y ESCOTE
Todavía son muchas las personas que pasan por alto el cuidado de la piel del cuello y la zona adyacente al busto pese que se trata de áreas muy sensibles al envejecimiento y en las que se muestran con toda claridad la sequedad y las líneas horizontales que delatan el paso del tiempo. Porque este proceso de envejecimiento -prematuro en muchos casos- se ve incrementado por el uso de jabones alcalinos y la exposición excesiva al sol.
El músculo del cuello es muy propenso a perder elasticidad por su bajo contenido en grasa y sus escasas glándulas sebáceas que tornan la piel seca y favorecen las arrugas. El cuidado diario en casa resulta por ese motivo imprescindible e incluye exfoliar con frecuencia esas zonas para retirar las células muertas en el momento del baño, aplicarse crema humectante dos veces al día con movimientos ascendentes, alternar los baños fríos y calientes para fortalecer el tejido conectivo y usar mascarillas humectantes. El interés renovado de los productos cosméticos hacia estas zonas tan sensibles nos recuerda que el cuidado de la piel no termina en la barbilla y que las impurezas y la sequedad también se manifiestan en el cuello y el escote.
EL DELICADO CONTORNO DE OJOS
Por su extrema delicadeza tendremos que prestarle una atención especial ya que nos encontramos ante una zona de alto riesgo en la que fácilmente pueden aparecer ojeras, bolsas y patas de gallo.
Para la prevención de arrugas, el contorno de ojos debe tratarse con cremas ligeras no demasiado grasas. Pero si las bolsas han hecho ya su aparición lo mejor es abstenerse de utilizar cremas que podrían provocar el efecto contrario al que buscamos y decantarnos por productos en forma de gel con efecto drenante. Y en el caso de que las arrugas se hayan instalado lo más efectivo son las cremas hidratantes elaboradas con colágeno o proteínas hidrolizadas que actúan como barrera protectora frente a las agresiones externas evitando la pérdida de humedad.
El estrés es también un factor importante en el envejecimiento del contorno de ojos. De ahí que una dieta sana y suficientes horas de sueño resulten imprescindibles.
Si se siente agotada, los productos calmantes a base de caléndula, malva o manzanilla ayudan a combatir la tirantez y la pesadez de los párpados. Y no olvide que por tratarse de una zona sumamente delicada cuyo grosor epidérmico es menor no conviene utilizar en ella productos exfoliantes. Es importante, asimismo, usar un desmaquillador de ojos de calidad, por lo general formulaciones acuosas y poco grasas que resultan bien toleradas por los ojos.
Muchos de ellas contienen extracto de manzanilla lo que incrementa sus propiedades descongestionantes y suavizantes.
La aparición de las antiestéticas ojeras depende, además del cansancio y la edad, de la herencia genética. Con frecuencia intentamos taparlas pero sólo conseguimos empeorar su aspecto. Por eso el tapaojeras debe utilizarse con discreción y siempre según nuestro tono de piel. En el mercado existen diferentes alternativas como líquidos reflectores de la luz que disimulan las zonas oscuras y extractos vegetales que activan la circulación. El tono del tapaojeras debe ser un poco más claro que el del maquillaje y se aconseja aplicar el corrector sobre la zona a tratar y difuminarlo después con los dedos o con una esponjita para obtener un efecto más natural.
Etiquetas: Piel
CABELLO: LA CAÍDA MÁS DOLOROSA
Si su pelo se cae excesivamente existen diversas causas que pueden provocarlo como trastornos dietéticos, enfermedades autoinmunes, tratamientos médicos, factores hereditarios o, incluso, problemas de origen nervioso. Sea cual sea la causa, conviene detectarla cuanto antes y seguir las recomendaciones terapéuticas adecuadas para cada caso específico.
La alopecia o caída anormal del cabello, si bien se presenta con más frecuencia en hombres que en mujeres puede afectar a ambos sexos a lo largo de su vida. Son numerosos los factores implicados en el proceso y existen además diferentes tipos de caída por lo que el diagnóstico correcto y a tiempo de un dermatólogo será clave a la hora de frenar la pérdida excesiva de cabello.
En un grado variable, la caída del cabello nos afecta a todos. Es por tanto un fenómeno normal siempre que se produzca a un ritmo moderado. El problema aparece cuando la pérdida no se ve compensada con un crecimiento equivalente, lo que delataría un empobrecimiento de la papila dérmica situada en la raíz del pelo, auténtica fuente del mismo que contiene numerosos vasos capilares y cuyo funcionamiento es sumamente sensible a cualquier condición de nuestro organismo, en particular a los problemas hormonales, el estrés, la fatiga y la desnutrición. Sólo cuando la caída es significativa y persistente en el tiempo podemos hablar de un problema de alopecia.
Ahora bien, con respecto a la alopecia conviene desterrar algunos mitos. No es cierto, por ejemplo, que ésta se vea estimulada por el uso de sombreros, cascos o gorras ni que exista relación alguna entre alopecia y virilidad. Además, un buen champú podrá ser un estupendo aliado en el tratamiento pero nunca aportará por sí solo la solución al problema. Los afectados por este problema estético -pero de importantes repercusiones psicológicas y sociales- saben que cualquier terapia para combatir la alopecia exige aunar diferentes tratamientos y que la constancia es un requisito indispensable para obtener resultados.
Sólo el dermatólogo estará capacitado, tras ejecutar pruebas de tracción, de análisis cuantitativo del pelo desprendido y un examen microscópico del tallo y el bulbo capilar, para emitir un diagnóstico certero e indicar las opciones terapéuticas más adecuadas.
UN RITMO ININTERRUMPIDO
Un cabello normal tiene una vida media de varios años durante los que pasa por tres estadios distintos: el anágeno o fase de crecimiento, que puede durar hasta siete años, una etapa en que los cabellos se vuelven extraordinariamente sensibles a las alteraciones dietéticas y químicas; el periodo catágeno, fase muy corta que sólo dura algunas semanas durante las que el crecimiento se detiene y el folículo capilar reduce su tamaño acercándose a la superficie del cuero cabelludo; y la fase de telógeno o reposo, durante la que el cabello no crece.
Un adulto normal tiene aproximadamente un 10% de su capital capilar en reposo de modo que, considerado globalmente, todos los días algunos de nuestros cabellos se pierden y otros empiezan a crecer. La duración del ciclo capilar depende asimismo de la edad, de la zona corporal y de la longitud y grosor del vello.
Un estrechamiento del folículo piloso produce la consiguiente miniaturización del cabello y la pérdida de masa capilar. Es un proceso natural e irreversible que se acentúa con el paso del tiempo. Pero cuando se presenta demasiado pronto o con un ritmo excesivo crea numerosos problemas a quienes la padecen. Como norma general, se aconseja que en estos casos se acentúe la importancia de una limpieza regular con un champú suave, con agua no demasiado caliente para no irritar el cuero cabelludo y frotamientos que no sean bruscos.
La nutrición del cabello también es importante. Para oxigenar el cuero cabelludo el mercado ofrece hoy ampollas de vitaminas y otras sustancias activas que han de ser aplicadas regularmente varias veces al año según el grado de alopecia.
PATRONES MASCULINOS Y FEMENINOS
Los síntomas típicos de la cistitis incluyen La caída de cabello masculina -o alopecia androgenética- se debe a una elevada sensibilidad heredada a una hormona presente de forma natural en el organismo conocida como DHT que alcanza pronunciadas concentraciones en el cuero cabelludo acortando la fase de crecimiento del pelo y acelerando su caída. Precisamente uno de los tratamientos de este tipo de alopecia pasa por reducir los niveles de DHT en el cuero cabelludo revirtiendo así el proceso de caída.
La caída de cabello que sigue un patrón masculino suele iniciarse con una discreta reducción de la densidad capilar en la zona de las sienes para progresar -con el paso del tiempo- hacia la coronilla y la zona frontal. La herencia genética se considera un factor de predisposición, si bien se mantiene la duda de si ésta se debe a la acción de un solo gen o, más probablemente, a la participación de varios de ellos.
En ocasiones la alopecia masculina suele empezar a edades tempranas, incluso inmediatamente después de la pubertad. A partir de los 25 años la cuarta parte de los varones habrá perdido un porcentaje de su capital capilar, situación que afecta al 50% de la población masculina de más de 50 años.
Junto a la alopecia androgenética propia de los varones existe otro tipo de caída capilar denominada alopecia areata que toma forma de placas en el cuero cabelludo con áreas de calvicie bordeadas por cabellos rotos. En algunos casos, la situación puede progresar hacia una pérdida total del pelo en la cabeza (alopecia total) o de todo el cuerpo (alopecia universal).
La alopecia areata afecta anualmente a 20 personas de cada 100.000 y su frecuencia e incidencia es similar para los dos sexos y todos los grupos de edad. En cuanto a sus causas, continúan siendo desconocidas aunque se relacionan con enfermedades autoinmunes, factores hereditarios, exposición a tratamientos médicos agresivos, estrés y trastornos del sistema nervioso. Ciertas vitaminas tomadas sin control y a dosis muy elevadas -como la vitamina A- pueden ser, asimismo, causantes de la pérdida de cabello al igual que la quimioterapia, los fármacos anticolesterol, los antitiroideos y los que inhiben la coagulación sanguínea. En la alopecia areata el cabello suele aparecer nuevamente tras varios meses aunque se dan casos en los que el nuevo crecimiento no se produce.
En cuanto a la calvicie de distribución femenina, conviene destacar que, al contrario de lo que ocurre con los varones, rara vez progresa hacia una pérdida total del cabello y lo más normal es que se manifieste en el aclaramiento del cabello en la zona frontal, los laterales y la coronilla. Existen, asimismo, alopecias cicatriciales producidas por quemaduras o lesiones graves, las causadas por el desorden conocido como trocotilomanía o hábito de arrancarse el cabello -más frecuente en niños- y las calvicies tóxicas producidas por dosis excesivas de fármacos o consecuencia de enfermedades graves que cursan con fiebre elevada.
LOS TRATAMIENTOS
Hasta la fecha no existe ningún tratamiento cosmético eficaz para combatir totalmente la alopecia. No obstante, junto al uso de un champú adecuado y tratamientos de nutrición y revitalización, existen también algunos fármacos con los que es posible obtener una moderada reversión del proceso de pérdida.
Entre ellos destaca el Minoxidilo, utilizado en soluciones tópicas y que promueve el crecimiento capilar en alopecias masculinas, areatas y congénitas; aplicado dos veces al día durante un año ha demostrado incrementar el crecimiento capilar en el 50% de sus usuarios.
En cuanto a la Finasterida -un inhibidor de la dihidrotestorena-, en los estudios clínicos ha logrado aumentar la cobertura capilar de las zonas de calvicie en dos de cada tres hombres tras dos años de tratamiento diario. Aunque a dosis adecuadas su uso parece seguro, en ocasiones se han detectado algunos efectos adversos en sus usuarios como disminución transitoria de la libido y de la función eréctil.
Etiquetas: Cabello
UN BUEN TRATAMIENTO ANTIARRUGAS: EL RETINOL
La vitamina A es esencial para mantener el buen estado de ojos y piel. Por eso las cremas elaboradas a base de Retinol se han convertido en las más utilizadas para combatir los signos del envejecimiento y el fotodaño. Eso sí, aunque se trata de un preparado seguro y cuya eficacia en la reparación de las células de la epidermis ha sido contrastada su uso requiere algunas precauciones que no debemos olvidar.
En la permanente batalla por corregir los perniciosos efectos del paso del tiempo sobre nuestra piel, los laboratorios cosméticos inundan periódicamente el mercado con tratamiento novedosos, tanto desde un abordaje preventivo -en el que destacan las cremas protectoras e hidratantes- como desde una óptica más reparadora, aportada por colágenos, elastinas y, en los últimos tiempos, por el ácido retinoico y el Retinol.
La vitamina A -conocida científicamente como Retinol- así como sus derivados -los ácidos retinoicos, en particular el tretinoíno- han demostrado ser beneficiosos para la piel envejecida. Ello no implica que para combatir los problemas estéticos debamos recurrir a la ingesta de suplementos orales de vitamina A ya que ésta, a dosis elevadas, puede resultar tóxica e incluso provocar enfermedades.
Y como nuestro organismo no produce vitamina A de manera natural la mejor forma de suministrar al cuerpo dicha vitamina liposuble es la alimentación. La vitamina A aparece en los alimentos en dos formas: como Retinol o vitamina A ya preformada en los productos de origen animal y como carotenos que pueden ser convertidos en Retinol por el organismo en los alimentos de origen vegetal. Una dieta que incluya suficientes frutas, verduras de hoja verde, zanahorias, cereales, huevos, hígado, leche entera y derivados lácteos nos proporcionará las cantidades requeridas por nuestro metabolismo.
El Retinol ayuda a prevenir enfermedades de los ojos y la piel y resulta de vital importancia durante el embarazo y la lactancia. Su deficiencia se deja sentir principalmente en los niños y puede provocar malformación y fragilidad de los huesos, problemas de crecimiento e, incluso, desarrollo anormal del feto. En los adultos la carencia puede manifestarse en degeneración de la función renal y hasta en esterilidad, si bien no resulta corriente ya que el hígado de una persona adulta es capaz de almacenar reservas de vitamina A para varios meses e, incluso, años.
RETINOL Y ÁCIDO RETINOICO, CUESTIÓN DE GRADOS
En los estudios médicos realizados con personas que padecían acné, el ácido retinoico provocaba vasodilatación, disminución de la inflamación y la seborrea y estimulación del recambio celular al disminuir la síntesis de queratina, acelerando así la renovación de las células. En suma, la vitamina A en forma de ácido retinoico producía un efecto peeling que se mantenía con el paso del tiempo, si bien algunas de sus formulaciones resultaban excesivamente irritantes para la piel, un efecto pernicioso que padecen el 4% de sus usuarios.
Para intentar paliarlo, la industria cosmética ha diseñado una nueva molécula conocida como Retinol en la que la terminación ácida ha sido sustituida por un nuevo radical que elimina muchos de los efectos secundarios de sequedad e irritación. Hasta no hace mucho tiempo, el Retinol no podía ser utilizado en cremas para la piel ya que su formulación era demasiado inestable y se degradaba fácilmente bajo la acción de los rayos solares ultravioletas. Los nuevos sistemas de transporte, fabricación y empaquetado permiten preparaciones más estables y han convertido al Retinol en uno de los productos estelares de la estética.
Suministrado a concentraciones adecuadas, el Retinol es tan eficaz como el ácido retinoico pero sin muchos de sus efectos secundarios. Produce un efecto peeling o de descamación muy superior al de las cremas con alcoholes, efecto que se mantiene con el paso de tiempo sin crear memoria en la piel, lo que obligaría a suministrar dosis cada vez más elevadas.
En suma, los productos cosméticos con vitamina A mejoran la elasticidad de las pieles prematuramente envejecidas, aportándoles una apariencia más suave, firme y uniforme al estimular la queratización o renovación de las células de la epidermis y la producción de colágeno, lo que lo convierte en un preparado sumamente efectivo para el tratamiento de la soriasis, el eczema, el acné, las manchas y los problemas de hiperpigmentación.
EL RESULTADO DEPENDE DE LA CONCENTRACIÓN
Los efectos del Retinol dependen de la concentración que se use. Los dermatólogos y profesionales de la estética recurren por lo general a concentraciones altas que permiten exfoliar la piel hasta los niveles más profundos. Pero, además de los tratamientos profesionales, el Retinol puede encontrarse hoy como ingrediente de numerosas cremas y geles de venta libre. Conviene en estos casos informarse de la concentración real que poseen: si ésta es demasiado elevada podemos sufrir irritaciones; si es demasiado baja su eficacia será prácticamente nula. En caso de duda, y ante las muchas marcas que se anuncian en el mercado basadas en este compuesto, conviene comparar sus concentraciones y asesorarse con el farmacéutico o esteticista.
Los productos con Retinol se utilizan al menos unas dos veces por semana y se aplican sobre la cara, las manos, el cuerpo, el cuello y el pecho. Normalmente se aconseja utilizarlos por la noche, cuando el proceso de descanso y renovación celular es mayor, aunque también los hay para el día. En este último caso conviene utilizar un buen protector solar que aporte al menos un factor de protección 15 ya que el Retinol estimula la sensibilidad de la piel a la luz (fotosensibilidad). Los fabricantes insisten en que cuando se usan productos con Retinol deben seguirse escrupulosamente las indicaciones de los profesionales.
Pese a su auge y su omnipresencia en la industria cosmética, el Retinol debe utilizarse con ciertas precauciones. Los dermatólogos señalan que debemos abstenernos de aplicarlo en la zona del contorno de los ojos y los labios, y, en general, en aquellas áreas donde la piel sea más fina y, por tanto, más fácilmente irritable. Asimismo, debemos evitar la sobreexposición solar, los rayos ultravioletas para estimular el moreno de la piel y no olvidar combinar la crema con Retinol con otra humectante y regenerante.
Por el momento, el Retinol es uno de los ingredientes más usados y eficaces para mejorar el aspecto de la piel pues ha demostrado sobradamente su capacidad para reducir los signos visibles del fotodaño y el paso del tiempo. En cuanto a los efectos de su uso a largo plazo, los estudios continúan.
CONSEJOS PARA COMBATIR LAS ARRUGAS
1. Diga no al estrés y al mal humor. La irritabilidad tensiona los músculos de la cara y frunce el entrecejo.
2. Deje de fumar. El tabaco es el gran enemigo del colágeno de la piel.
3. No se broncee demasiado: la elastina de la piel se daña por la acción de los rayos ultravioletas.
4. Utilice por la noche productos y cremas con Retinol y coenzima Q10, lo último para reducir las arrugas visiblemente. Sus efectos deben ser apreciables tras unas seis semanas de tratamiento.
5. Combine las cremas con Retinol con una buena hidratante de día que se aplicará de forma ascendente sobre el cuello y el rostro, sin olvidar que debe aportar el suficiente factor de protección solar.
6. El automasaje será rítmico y con presiones regulares en puntos clave -como las sienes y el entrecejo- a fin de garantizar la penetración de los ingredientes activos y estimular la circulación superficial. El tono de su piel lo agradecerá.
EL GIRO TIBETANO: RITUAL DE JUVENTUD
Según los postulados de la medicina tibetana practicada en los lamasterios, el primer rito en pro de la juventud consiste en mantenerse de pie con los brazos colgando en posición natural y girar sobre uno mismo hasta experimentar una discreta sensación de mareo, poniendo especial atención en que el giro se ejecute de izquierda a derecha, en el mismo sentido que las manecillas del reloj. Cuando el mareo aparezca conviene detenerse. Comprobará que, a medida que lo practique, el número de giros se incrementa.
Este sencillo ejercicio practicado por los niños de todo el mundo consigue aumentar la velocidad de la energía del cuerpo. Los robustos derviches giradores de la India también lo han practicado durante siglos por sus excelentes resultados en el incremento del caudal energético. Pero conviene no excederse: muchos de esos derviches giran tanto y a tal velocidad que se autoprovocan un estado de trance psíquico.
Los lamas tibetanos, más cautos en su ejecución, avisan de que estos trances tienen un coste energético y que lo más recomendable es girar de forma natural y durante cortos espacios de tiempo. Paulatinamente notaremos cómo nuestra vitalidad se incrementa.
Etiquetas: Belleza