martes, 19 de febrero de 2008

DEPILACIÓN LÁSER: EFICAZ Y DE LARGA DURACIÓN

Se está convirtiendo en el método de depilación más solicitado. La depilación láser es segura, no requiere anestesia y apenas dura unos minutos. Tras varias sesiones, sus efectos son los más prolongados en el tiempo. Y aunque no puede ser considerado un método definitivo su duración oscila entre meses y años.


Hasta la irrupción del láser, los métodos tradicionales de depilación -como el afeitado, la cera o las pinzas- constituían remedios de eficacia muy limitada en el tiempo. La única técnica de efectos prolongados era la electrólisis, método largo y doloroso aplicado a pequeñas zonas y con el que no eran infrecuentes efectos secundarios como las cicatrices, las reacciones alérgicas o el crecimiento hacia adentro del vello. Pero en los últimos años el láser está siendo cada vez más usado en la medicina estética, principalmente para el tratamiento de manchas asociadas a la edad, suavizar las arrugas de expresión y eliminar o reducir las venas del rostro y las piernas.
De hecho, el láser de pulsación larga y alta energía supuso una revolución en el campo de la depilación. Se trata de un tipo de láser que emite un suave haz de luz que penetra a través de la piel hasta alcanzar el folículo piloso. Allí la energía se transforma en calor destruyendo éste sin afectar a la piel que lo rodea. Además, durante el tratamiento la piel es protegida mediante un proceso de enfriamiento dinámico con un producto criogénico que, pulverizado sobre la epidermis, enfría sus capas superiores y evita así molestias al paciente. La depilación de zonas faciales como el bigote o las ingles se realiza en menos de diez minutos; piernas y áreas corporales de mayor extensión requieren más tiempo.

EL LÁSER DE DIODO: OTRO PASO ADELANTE
Los diferentes tipos de láser que en la actualidad se utilizan para la depilación varían según su longitud de onda; cuando ésta es más alta -por encima de los mil nanómetros-, la efectividad del láser es menor y no es posible hablar de depilación realmente prolongada; y, si por el contrario, la longitud de onda es inferior a 690 nanómetros existe mayor riesgo de quemaduras y problemas cutáneos. Ese es el motivo por el que la mayoría de los centros estéticos de prestigio han terminado apostando por el láser de diodo, el más avanzado tecnológicamente y el que -como nos explicaría la doctora Elena Soria, de la madrileña Clínica Menorca- logra los efectos más duraderos, si bien puede complementarse con el láser Alejandrita en determinados casos de pieles muy blancas.
Además, frente a las elevadas energías de los sistemas tradicionales (láser YAG, Rubí, Candela, etc...), el láser de diodo es de baja potencia lo que reduce el riesgo de eritemas, quemaduras, manchas u otras alteraciones cutáneas. Es también el único que puede aplicarse a todo tipo de pieles y no requiere cuidados especiales tras la sesión, no pudiéndose utilizar en épocas de máxima actividad solar.
Los modelos más recientes incorporan además un escáner computerizado con lo que el láser actúa automáticamente evitando al profesional tener que trabajar disparo a disparo, operación fatigosa cuando se depilan áreas muy amplias.
Los mejores resultados de la depilación láser se han logrado con el vello más fuerte y oscuro aunque existen otros factores individuales que pueden influir en los resultados. Sin embargo, se considera en general un tratamiento depilatorio eficaz y seguro si bien es conveniente que antes de someterse a él se consulte al médico qué expectativas se tienen y aclaremos los pormenores del proceso.
Hay que decir, en cualquier caso, que si bien con la depilación mediante sistemas láser de diodo basados en la melanina como conductor de energía se logran efectos duraderos en la eliminación del vello, a veces se producen rebrotes a medio y largo plazo; y, por otra parte, no se consigue afectar a los pelos más claros y finos que, por carecer de melanina, no permiten la conducción de la luz.

¿CUÁNTAS SESIONES SE NECESITAN?

El vello crece por ciclos. Los folículos pilosos que se encuentran en fase de crecimiento son los más fáciles de destruir mediante el láser ya que por su alto contenido en melanina actúan como antenas que capturan la luz, que los vaporiza sin lesionar la zona circundante.
De la coloración y dureza del vello así como del tipo de piel dependerá el número de tratamientos necesarios. Lo más frecuente es que se precisen al menos cuatro o cinco sesiones ya que el proceso sólo resulta eficaz con el vello que se encuentra en fase de crecimiento -entre el 30% y el 50%- y ha de ser repetido aproximadamente en intervalos de un mes y medio para lograr afectar a los folículos que se encontraban en descanso durante la primera aplicación e inician ahora su desarrollo.
Por regla general, durante la sesión de depilación un protector ocular resguarda los ojos del paciente de la intensa luz del láser. El especialista utiliza un pequeño instrumento con una sonda que se pone en contacto con la piel sobre la que se aplicará la luz. Gracias al sistema de enfriamiento mecánico la mayoría de los usuarios apenas sienten molestias, si bien esto siempre dependerá de su umbral de dolor. En los casos en que éste sea muy bajo puede solicitar a su médico anestesia tópica.
Tras la intervención -que dura entre diez minutos y una hora- los pacientes prosiguen su vida normal si bien la zona tratada puede adquirir un tono rosáceo pasada una media hora, síntoma que desaparece en horas o días. La aparición ocasional de manchas será tratada posteriormente con ácido glicólico. Se recomienda asimismo que el tratamiento se suspenda durante los meses de verano, cuando la luz solar es más intensa.
No es definitiva, pero es, en cualquier caso, el método de depilación más efectivo y de mayor duración que la medicina estética ha logrado hasta el momento. En opinión de la doctora Elena Soria, "el folículo destruido no vuelve a crecer. Y eso sucede aproximadamente con el 90% de los folículos. El 10% restante genera, tras el tratamiento, un pelo más fino y clarito aunque siempre hay casos más resistentes, como sucede en otros campos de la medicina. Además, con los láseres actuales -y siempre que las personas se protejan del sol antes y después de la intervención- las restricciones son cada vez menores e incluso individuos de tez muy morena o negra pueden someterse al tratamiento con garantías".

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