Regula el metabolismo del calcio y del fósforo, y asegura su fijación en los huesos. Se encuentra en la leche, la yema de huevo, pero también podemos encontrarla en los rayos del sol. Su carencia provoca lesiones de riñón y descalcificación en los adultos y raquitismo en los niños.
martes, 18 de diciembre de 2007
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