La ciudad de Andorra La Vella es la única capital donde se cumple la regla de oro, las 3 "B" del comercio perfecto. Los artículos de la misma calidad que en el resto de la Unión Europea han sido tradicionalmente mucho más baratos. Andorra es conocida por sus montañas y la práctica del sky pero nadie sale de Andorra con las manos vacías pues cualquier viajera/o que se precie viene repleto de artículos de perfumería, tocador, pequeños electrodomésticos, ropas de marca, etc... Andorra ha sido considerada desde siempre como el paraíso de las compras.
Andorra es un país bucólico de profundos valles, montañas verdes y escarpadas y ríos cristalinos por los que transcurre el agua sin sobresaltos. En ella numerosos cursos de agua se unen para formar el río Valira, que viaja hacia el sur en dirección a España. El agua, usada para generar energía hidroeléctrica, es uno de los pocos recursos naturales significativos de Andorra. Su población está compuesta mayoritariamente por inmigrantes españoles y franceses, a quienes se les ha concedido la residencia bajo un estricto sistema de cupos. La tranquilidad del principado se palpa en la ausencia de ferrocarriles y de aeropuerto. La mayor parte de los alimentos también se importan, ya que sólo un 2,2% de su suelo está cultivado. La mayor parte del terreno se destina a bosques de abedules, y las tierras bajas se dedican a la cría de ovejas.
La actividad fundamental de Andorra en épocas pasadas fue, aunque parezca contradictoria, la ganadería. Pero todo cambió en este bello y aislado país tras la II Guerra Mundial. Su modernización se inició en la década de 1930 con la construcción de grandes carreteras y fue tras la II Guerra Mundial cuando se produjo una explosión demográfica y una expansión que consolidó el turismo.
Como si de un "impasse" en el tiempo se tratase, Andorra comenzó a recibir inmigrantes que buscaban su segunda residencia entre sus tierras, aunque no vivían físicamente en la capital debido a que de ese modo se liberaban de los altos porcentajes de impuestos que tenían que pagar a los gobiernos de su país y toda esta población que quería huir del acoso del estado era evidentemente personas a las que el estado reclamaba por su dinero y sus beneficios. De ese modo la población de Andorra pasó en su mayor parte a constituirse por gentes de alto poder adquisitivo. Se empezaron a construir hoteles, centros turísticos, casas rústicas y cómodos balnearios donde relajarse como el de Caldea, paraíso del culto al cuerpo. Andorra llegó en 1990 a unos ingresos nacionales totales de más de mil millones de dólares, lo que significa 21.150 dólares per cápita (por persona).
Lo cierto es que el auge comercial fue imparable. Se construyeron sobre todo tiendas y más tiendas, centros comerciales y los mercaderes proliferaron por doquier con un atractivo diferenciador con respecto al resto de Europa, los productos seguían siendo igual de buenos pero mucho más baratos. Hoy en día, Andorra es sinónimo de compras. Con una cifra estimada de doce millones de visitantes al año. Su carácter de disponibilidad de productos libres de impuestos atraen a los turistas y a los que establecen su residencia en la capital. En la última década han surgido además nuevos servicios financieros, ayudados por las estrictas leyes del secreto bancario y las bajas tasas de impuestos. El principal recaudo de impuestos del gobierno andorrano es un pequeño número de tasas y la venta de sellos.
Andorra la Vella, se ha convertido ya en un centro comercial y turístico, ya que, estas actividades son las dos fuentes fundamentales de ingresos. La ciudad se beneficia en este sentido de su régimen de zona franca que atrae a numerosos visitantes sobre todo franceses y españoles. No hay preponderancia de unos sobre otros, ni exclusión de unos en detrimento de otros debido a que para el comercio se utilizan las dos monedas de los dos países más cercanos. En Andorra se puede comprar tanto en francos como en pesetas lo que beneficia al comprador y sin duda al país en sí, en definitiva al vendedor que obtiene mejores resultados de venta.
Los productos que se venden en Andorra son productos importados principalmente de Europa y Asia. También cuenta con una infraestructura hotelera que satisface las necesidades de miles de turistas.
El dinamismo de Andorra la Vella, se refleja hoy en la multitud de pequeños establecimientos y algunos grandes complejos comerciales que han convertido esta ciudad en el centro neurálgico del Principado de Andorra.
martes, 18 de diciembre de 2007
Viajar a Andorra, un paraíso de las compras
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