Amberes es la segunda ciudad de Bélgica y su puerto es el segundo europeo. Toda la ciudad aún conserva muchos recuerdos de su riquísimo pasado. Por otro lado, Amberes o Antwerpen ha pasado a ser mucho más conocida por estar ligada culturalmente a Pedro Pablo Rubens, famoso pintor del siglo XVII.
Antwerpen (Amberes) es la acogedora "Ciudad del Escalda". La ciudad portuaria con una proyección comercial internacional también es el centro mundial del procesamiento del diamante. A nivel cultural Amberes ocupa un destacado lugar, entre otras cosas por ser la ciudad del pintor Pieter Paul Rubens.
Por otro lado esta ciudad mantiene una intensa relación comercial con la comarca del Ruhr en Alemania. Entre los productos más destacados que se importan en su puerto destacan el grano y los metales, mientras que en lo referente a exportaciones la ciudad mantiene el negocio a base de la venta de maquinaria, derivados del textil y otras manufacturas. La compleja actividad económica de esta ciudad belga se debate entre la industria de la talla de diamantes, los astilleros, el montaje de automóviles y la fabricación de artículos de metal, equipos electrónicos, productos químicos y tintes.
El corazón de la ciudad del Escalda late en la Plaza Mayor, una plaza de forma irregular rodeada de espléndidas casas gremiales de los siglos XVI y XVII. En la plaza se encuentra la estatua de Brabo. Según una leyenda del siglo XVI su acto "hand werpen" (echar una mano, de ahí el nombre flamenco de Antwerpen) explicaría el nombre de la ciudad. El Ayuntamiento del siglo XV logró combinar el estilo de construcción flamenco con las características del renacimiento italiano.
La ciudad de las "cinco catedrales"
El urbanismo de la ciudad y su arquitectura, típicos del arte flamenco encuentra sus mejores vistas en la visita de cinco de las grandes iglesias, a las que muchos consideran cinco grandes catedrales. Se trata de la iglesia de San Andrés, la Catedral de Nuestra Señora , la iglesia de San Pablo, la de San Carlos Borromeo y la de San Jaime.
La grandiosa catedral gótica de Nuestra Señora exhibe con orgullo cuadros de Rubens llenos de vida. La historia de la iglesia más grande de los Países Bajos comienza en 1124. En este lugar, una antigua capilla llegó a ser iglesia parroquial, para transformarse después en un nuevo edificio de estilo románico. Más tarde, en 1352, comenzaron las obras para sustituir esta iglesia románica por la actual gótica. Hicieron falta 170 años para contemplarla tal y como ahora la podemos ver. En aquel tiempo, cuando Amberes era la ciudad más grande de Europa, el Emperador Carlos V planeó una 'historia de nunca acabar'. A pesar de que la iglesia se cuenta entre las más grandes del mundo - 119 m. de largo, una cubierta de más de una Ha y 128 ventanas - él quiso ampliarla todavía más, haciendo de ella una exhibición universal.
El trazado de las calles al lado este de la iglesia está todavía determinado por aquel sueño imperial; sin embargo un incendio en 1533 impidió que se llevara a cabo; la misma agua que apagó el fuego ahogó también el sueño de Carlos V. La extraordinaria y elegante torre de la catedral es el símbolo de Amberes y el orgullo y alegría de sus ciudadanos. Con ella, la construcción de la catedral llegó literalmente a su punto más alto en 1518: 123 m. La catedral es muy famosa por las pinturas de Rubens, sobre todo por la Elevación de la Cruz, y El descenso de la Cruz, conjuntos que invitan al observador a revivir el drama de la pasión y muerte de Jesús. Como se ve por estas dos obras de Rubens, de colores magníficos y composición en diagonal, están lejos de ser el "arte por el arte".
En segundo lugar hay que hablar de la discreta iglesia de San Andrés con su púlpito popular. Esta casa de oración fue fundada por los Padres Agustinos al principio del S. XVI. La nave aún no estaba terminada cuando fueron desalojados por el gobierno a causa de la simpatía, que no se vio con buenos ojos, hacia el fraile y compañero protestante Martín Lutero. Margarita de Austria quiso que el trabajo realizado hasta el momento no se perdiera y decidió utilizar el edificio como parroquia. Como gesto de gratitud hacia ella, la parroquia adoptó el santo patrón de la casa de Burgundia, San Andrés, por lo que una estatua dorada del mismo se colocó en lo más alto de la torre. Corría entonces el año 1566, en que los calvinistas iconoclastas hicieron estragos en Amberes. El santo patrón estaba preparado para resistir el viento y el agua, pero sucumbió a la tormenta del protestantismo y cayó al suelo. En 1585 la situación cambia con la vuelta al dominio católico y esta iglesia se reconstruyó y amplió.
martes, 18 de diciembre de 2007
Viajar a Amberes: la ciudad de los diamantes y Rubens
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