martes, 29 de enero de 2008

Técnicas naturales de rejuvenecimiento

Aparenta diez años menos con un cutis maravilloso y un cuerpo en plena forma, gracias a estas técnicas naturales de rejuvenecimiento.

Los primeros signos naturales del envejecimiento son las manchas en la piel, las arrugas en el cutis y las bolsas debajo de los ojos, que en muchas mujeres aparecen antes de los 30 años.

Según el tipo de piel que tengas, los cuidados que le des y el estilo de vida que lleves, tu piel reflejará tu edad o incluso hasta diez años más.

Ponle atención a las necesidades de tu organismo y sigue estos consejos para que en el futuro no tengas que recurrir a la cirugía estética:

Deja de fumar ¡ya! El cigarro le roba el oxigeno a tus células y obstruye tus vasos sanguíneos, ocasionando que tu piel se apague y pierda su luminosidad. Pero esto es lo de menos, ya que como fumadora tienes el doble de posibilidades de contraer cáncer de pulmón.


Haz ejercicio a diario. El envejecimiento no sólo se refleja en el rostro, la falta de actividad física hace que las células se regeneren más lentamente, ocasionando el deterioro del cuerpo. El ejercicio es una de las mejores prevenciones contra el envejecimiento. Además de activar tu circulación y fortalecer tus músculos y huesos, te dará una sensación de descanso y un gran bienestar, relajándote y desconectándote de los problemas diarios. Si no tienes tiempo ni dinero para ir al gimnasio, camina una hora diaria a buen ritmo y sincronizando tu respiración.

Duerme ocho horas diarias. Dormir bien es el mejor tratamiento de belleza, eficaz, sencillo y a tu alcance. Es una terapia de lujo para regenerar tu piel, cabello, tono muscular, desbloquear tensiones y recuperar tu sentido del humor. Más importante que dormir ocho horas, es imprescindible que el sueño sea reparador para recuperar la energía perdida. Dormir menos de seis horas no beneficia a tu organismo.

Lleva una alimentación sana y equilibrada. Es mejor hacer cinco comidas ligeras al día que tomar tres pesadas. Incluye todos los días en tu alimentación carbohidratos, proteínas, frutas, verduras y lácteos descremados. El aceite de oliva, los cereales y panes integrales son imprescindibles para que tu alimentación sea equilibrada. Evita lo más que puedas tomar alcohol y fumar.

Toma dos litros de agua al día. Es el mejor y el más barato hidratante para tu piel. Acostúmbrate a beber un mínimo de dos litros en pequeños sorbos a lo largo del día. Te ayuda a eliminar los desechos, alivia el estreñimiento y es un excelente diurético. Durante las comidas, tomar agua te ayuda a mejorar la digestión.

Protégete del sol. La presencia del sol es vital para fortalecer los huesos y que tu organismo produzca vitamina D. Pero lo debes tomar con protección UV y de manera progresiva, pues las radiaciones solares son cada vez más perjudiciales. Las manchas arrugas, resequedad y flacidez son signos de una piel sobreexpuesta al sol.

Ríete. Lejos de acentuar las arrugas, la risa aumenta tu capacidad respiratoria, facilita la digestión, relaja los músculos y refuerza el sistema inmunitario. La risa es el mejor antídoto contra el estrés y la ansiedad. Ríete a diario con tus compañeros de trabajo, familia y amigos, y además recurre a buenas películas.

Date masajes faciales. Además de proporcionarte placer, relajación y bienestar, con los masajes alivias intensas jaquecas y contracturas, pero además te ayudan a atenuar las arrugas del rostro.

Presta atención a tu piel. Es imprescindible que a diario limpies, hidrates y protejas la piel del rostro y de todo el cuerpo. Con las mascarillas y los exfoliantes consigues una piel tersa. El contorno de los ojos es una zona muy delicada que revela cansancio y delata tu edad; aplícale a diario tratamientos específicos. Otra parte del cuerpo que envejece pronto es el pecho; para mantenerlo firme es necesario que mantengas la espalda recta, uses sostenes adecuados, evites bañarte con agua muy caliente y hagas ejercicios para esta zona.

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