jueves, 24 de enero de 2008

Ducha Escocesa

La denominada ducha escocesa, es la que alterna los chorros de agua fría y caliente.
El agua caliente y el vapor dilatan los vasos sanguíneos, favorecen la transpiración, relajan los músculos y las articulaciones y hacen afluir sangre y calor a la superficie del cuerpo.El agua fría y el hielo constriñen los vasos, reducen la inflamación y la congestión superficiales. También producen una mayor afluencia de sangre a los órganos internos.

Este tipo de duchas reactiva la circulación sanguínea y tonifica la piel del cuerpo.
Ayuda a recuperar la energía y mejorar el estado de ánimo.

Los chorros calientes, irán dirigidos a aquellas zonas en las cuales sienta dolores musculares como puede ser la zona lumbar, el cuello o la espalda.

Los chorros fríos, se dirigen para las piernas, sobre todo si se padece de hinchazón en tobillos y pies.

En el abdomen, lo mejor es el agua tibia y a una baja presión.

Para limpiar la piel bajo la ducha, se pueden elegir geles a base de romero y espliego, ya que este tipo de plantas aromáticas, son beneficiosas para piernas con varices y problemas circulatorios.

Con la ducha escocesa se consiguen efectos tonificantes y estimulantes, conseguiendo un efecto de micromasaje superficial muy agradable.

Es estimulante, ideal para combatir el estrés, y un exfoliante natural, que contribuye a la eliminación de células muertas.

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